(francés/inglés: observation; alemán: Beobachtung)
(conceptos
emparentados: 'observador', punto ciego', 'crossing', 'diferencia',
'identidad', 'forma', 'marked space', 'paradoja', 'distinción', 'mundo')
El término se emplea en distintos
marcos de sentido muy diferentes de los que hay que destacar los dos
siguientes:
1.
En el
contexto de la reflexión metateórica de la Teoría de la Ciencia, como
"observación empírica". Ésta es definida como modo especial de
contrastar constructos del observador (teorías, modelos, hipótesis) con la realidad - en situaciones de
investigación o confirmación de hipótesis o teorías y donde el output de esta
operación son los "datos".
2. En el contexto de la reflexión de la Epistemología
de la Complejidad, comprendido como la forma en que un observador (individuo o
colectivo: como sistema social) realiza sus operaciones de conocimiento
construyendo una diferencia entre lo designado o marcado como objeto de ese
conocer y lo que está más allá de esa marca y sobre lo que no se indica o
señala nada preciso (según G. Spencer-Brown. Laws
of Form).
En esta dirección de la Epistemología,
el término 'observación' es clave para comprender el carácter "empírico" de la ciencia y de la investigación.
En las corrientes de la Teoría de la Ciencia
ha dominado la concepción del Empiricismo según la cual, todo conocimiento de
lo real es reducible a la experiencia "sensible" (ya la Escolástica
admitía el principio: "nihil ist in intellectu quod prius non fuerit in
sensu" - no hay nada en el intelecto que primero no haya estado en los
sentidos). La concepción del "Sensualismo" fue pues aceptada, sin más
crítica, en un contexto en que el campo de problemas directamente estudiados
era el de las ciencias naturales, y donde el modelo a seguir en éstas, era el
de la Física Clásica.
Por tanto, la "observación"
(primordialmente, la del mundo material, y sólo en un sentido translaticio se
habla de observar otros fenómenos psíquicos de carácter más intangible) es a su
vez meta-observada en estas corrientes de la Teoría de la Ciencia como simple
base para la elaboración del conocimiento científico. Los resultados de esta
observación son a su vez objeto de una "reconstrucción" en que se les
articula en los llamados Datos Empíricos (que luego, por ejemplo, una vez
formulados en un lenguaje de
aparatos, son el input de las
operaciones de cálculo, habitualmente, estadístico).
En referencia a ese procesamiento de
datos empíricos se establece la clasificación de tipos de observación:
·
Observación
casual (la preferida por Aristóteles que pensaba que lo mejor era minimizar la
intervención del observador);
·
Observación
metódica o regular (la preferida por Francis Bacon);
·
Observación
cuantitativa (ver: medición) (la que tuvo en cuenta Kant al elaborar su
meta-teoría de la teoría científica en su Crítica de la Razón Pura, tomando la
ciencia física de Newton como paradigma de lo que es un saber científico);
·
Observación
en condiciones artificiales (ver: Experimentación) (que fue la que adoptó
Galileo como base a todo saber sobre el mundo físico).
Las operaciones de
"reconstrucción" de datos desde los resultados de la observación
directa se realizan, no al azar, sino según plan y método orientado a la consecución
de ciertos objetivos previamente fijados en una hipótesis teórica.
Común a las concepciones expuestas
(exceptuando a Kant) es la no atención al papel que juega el mismo observador o
sus filtros de conocimiento y estructuración de los resultados al convertirlos
en "datos".
Sólo en las
metateorías "constructivistas" (Epistemología de la Complejidad) se ha vuelto a considerar el papel y los
condicionamientos del observador.
En esas concepciones "ingenuas"
sobre el observar se tiende a confundir (en contra de la advertencia
epistemológica del Budismo) el dedo que señala con el objeto señalado; es
decir, los enunciados que intentan representar un estado de cosas, con la misma
realidad o cosas "significadas" en esos enunciados.
Frente a tal simplificación, ya la
Física de la Relatividad, (teoría especial y teoría general de la Relatividad
de Einstein) planteó la necesidad de
revisar el esquema de interpretación del proceso de “observación empírica”.
Los conceptos clave: Tiempo, Longitud,
o Masa, fueron así referidos (relativizados) a operaciones (de
definición) del observador, y a su específica situación en el
mundo.
En la Física Cuántica el observador
tiene que desempeñar un papel aún más importante: en cuanto "sistema
observante" interviene activamente en, y "perturba" el
"sistema observado" (Principio de Indeterminación de Heisenberg-Schrödinger) y es realmente quien "constituye" lo
observado.
De todas
formas, este observador opera sólo en magnitudes físicas, es meta-observado
como si fuera un artefacto más del mundo físico, y no es meta-observado como
sujeto de conocimiento que actúa intencionalmente.
La concepción empiricista de la observación fue asumida por el Empirismo Lógico para realizar su distinción entre lenguaje observacional y lenguaje teórico. La unión de ambos niveles de formulación debía venir garantizada por las llamadas “reglas de correspondencia”.
Hoy, en general, se admite como
superada la hipótesis de la existencia de un lenguaje observacional exento de
toda carga teórica (lo mismo que también se admite como superada la idea de un
lenguaje teórico axiológicamente neutral, sin juicios de valor de ningún tipo).
Pero, fuera de la nueva concepción de la Epistemología de la Complejidad, no se
ha reflexionado suficientemente sobre el carácter de las
"operaciones" (que hay que distinguir de los "contenidos"
output de tales acciones) en que se observa la realidad, se observan otros
observadores etc. Precisamente por tratarse de "acción" humana, tales
operaciones de observación (orientadas a la visión, a la obtención de una
teoría) nunca podrán separarse como si se tratara de un sistema entorno para
otro sistema, de las operaciones de valoración, de realización de intereses
etc. El problema de las relaciones Teoría-Praxis es una de las asignaturas
pendientes de la Teoría de la Ciencia tradicional.
En la Teoría de la Ciencia del
Constructivismo de Erlangen, la secuencia y diferenciación de las operaciones:
observar, experimentar, medir; no es ya aceptada. En la física, química o
biología (y lo mismo sucede en cualquier estudio sobre fenómenos sociales -políticos,
culturales, económicos etc.) hay que observar mediante aparatos de tipo "hard" (aparatos de investigación
normales en cualquier laboratorio) o mediante artefactos "soft" o "virtuales" (que
procesan datos electrónicamente, y similares). Los resultados y los
"datos" así preparados son output no sólo de una observación directa
del observador sobre el mundo fenoménico, sino también de una actividad (el
procesamiento de señales etc.) de esos artefactos. Una medición es imposible,
no sólo sin artefactos, sino también sin pre-definiciones (conceptos
construidos en una u otra visión teórica) de lo que es ese medir: hay que
definir no sólo el conjunto de números al que se refieren los resultados de una
operación sobre lo real, sino también el tipo de esos resultados, sus
características relevantes como "datos" - siempre que se opera con
datos cuantitativos se está ya realizando una operación selectiva y reductiva
de la complejidad de lo real a unos esquemas del observador que considera esto
como relevante y aquello como no relevante.
Hace tiempo ya que J. H. Lambert (Photometria, Augsburgo 1760: § 282) advertía
ante los "fallos de la observación"
provocados por engaños en la sensación o por negligencia al dejar de lado lo
que quizá era más relevante; y de otros fallos provocados por los mismos
defectos del aparato. El mayor o menor poder de resolución de una imagen de
microscopio es un buen ejemplo de estas influencias.
En la nueva teoría de sistemas (Luhmann), el término "observación" posee un significado distinto del habitual en el lenguaje ordinario y del expuesto arriba para el contexto de la Teoría de la Ciencia. Comparte con la idea cotidiana los contenidos de mirar o atender a un objeto, o seguir el desarrollo de un acontecer. Pero en la teoría se le asigna un nuevo significado, se le emplea pues como concepto técnico cuyo contenido debe ser precisado.
No se ha estudiado aún detenidamente las relaciones entre la concepción luhmaniana y la husserliana sobre el sentido y estructuración de la observación pero existen múltiples puntos de contacto entre los conceptos elaborados por ambos.
(según Luhmann Introducción pp. 115 ss)
El concepto de observación de segundo orden (second order cybernetics, second semiotics etc.) ha sido empleado en sentidos quizá muy dispares: por Heinz von Foerster en el marco de referencia de la cibernética, por Humberto Maturana en el de su teoría biológica del conocer, por Dean MacCannell/Juliet F. MacCannel en el de una teoría semiótica, por Gotthard Günther en el marco del estudio de las estructuras lógicas (cuando un sujeto mira al otro no como objeto sino también como sujeto-observador). En los trabajos sobre el "método" sociológico etc. también se observa-opera en este nivel de segundo orden (el método como programa que regula
La primera distinción encontrada
al observar al observador que observa es la que se da entre observador y su
operación de observar. Observar es la operación, observador es el sistema en
que se realizan las operaciones de observación (en recursividad a otras
observaciones previas, o anticipando otras etc.) –pero siempre marcando la diferencia
entre esas operaciones y lo otro (el entorno).
Luhmann define observación (entendida en el sentido de operación: en infinitivo: observar) como un operación que traza una distinción entre algo señalado o indicado y lo que no se señala –lo que Spencer Brown denomina “unmarked space”; es decir, como unión de una operación de diferenciar y de una designación de lo distinguido. En este sentido, observación es la unidad de la diferencia entre distinción y designación.
Esa unidad
no es la de un objeto del mundo real, sino es la unidad de las operaciones de
seleccionar o "indicar" lo observado, como un algo, que se
"diferencia" (esa es la otra operación unida a la primera) frente a
lo que ese algo no es.
Al distinguir designando lo distinguido
se realiza una operación-decisión en favor de algo (inclusión en el dominio
señalado) y en negación de todo lo otro (lo que se excluye), es decir, todo lo
que no se designó-distinguió. Ese otro lado de la distinción-indicación es lo
no conocido, pero contribuye a la determinación de lo distinguido-designado en
cuanto no-distinguido-designado.
Toda distinción fundamenta por esta
razón una asimetría o implica una distinción de dos lados o aspectos (el
designado, y todo lo otro no-observado temáticamente) en que sólo el primer
lado queda a disposición directa de nuevas elaboraciones. Esto es lo que supone
un carácter contingente y selectivo de la operación de observación
(indicación-distinción): podría haberse elegido el otro lado para la
indicación-distinción.
Spencer
Brown considera tres
posibilidades de operar con la distinción:
1)
Volver a
repetir la operación global de distinción (the law of calling) con lo que se
confirma lo que ya se había designado.
2)
Cambiar la
dirección o foco de atención desde un lado al otro y designar así lo que antes
no era designado y quedaba como espacio no marcado. Este cambio de mirada anula
la distinción inicial (the law of
crossing).
3)
Repetir la
operación de distinción pero observando ahora sólo la parte interna a la marca
hecha en la primera distinción (the law
of reentry).
Toda designación hecha al observar, por
surgir de esa distinción entre lo marcado y lo no-marcado, tiene un flanco
débil: la otra parte queda indefensa ante toda posible atribución de sentido o
cualquier construcción. Los observadores “religiosos” pueden ubicar ahí sus
construcciones teológicas, los “filosóficos” sus constructos sobre el ser, las
últimas causas etc. (filosofía occidental) o sobre la vida guiada sabiamente
(filosofía oriental); los psicoanalíticos elaboran ahí su “subconsciente”, los
psicólogos los motivos verdaderos de la acción.
La reentrada de la distinción en el
dominio de lo ya distinguido puede hacerse también al observar “organizaciones”
o “teorías de la organización”. Cada teoría de la organización utiliza su
propia distinción, y precisamente son esas distinciones las que hay que
meta-observar si queremos superar las limitaciones de esas teorías.
Por ejemplo, la orientación a la
“racionalidad” puede ser sustituida por la orientación a la “viabilidad” como
valor orientativo de los comportamientos en estos sistemas; la orientación a
una división del trabajo y coordinación guiadas jerárquicamente puede ser
sustituida por la orientación a equipos autogestionados que sólo precisarán una
coordinación superior (jerárquica) de su actividad autónoma; el principio
auto-jerárquico de organización puede dejar paso al principio
hetero-jerárquico; la frontera del sistema según reglas de “pertenencia” de los
miembros puede ser reemplazada por la unidad de la red; etc.