La Teoría de Sistemas del Constructivismo comunicacional |
Prof. Dr. José Rodríguez de Rivera: CEPADE / IDOE - Univ. de Alcalá de Henares
En este documento[1] se trata únicamente de una de las distintas teorías de sistemas: la que se enmarca en la reflexión epistemológica de orientación constructivista y comunicacional donde hay que advertir que se prefiere el predicado comunicacional al de sociológico y que este cambio de denominación responde a la comprensión de sistema social como fundado en la compleja realidad de la comunicación.
Resumiendo mucho, como puntos básicos de este nuevo paradigma constructivista (ver: Epistemología de la Complejidad) podemos considerar los siguientes:
· Los sistemas son construcciones de un observador. Es decir, presuponen al observador que los construye con sus observaciones de orden n sobre observaciones de orden n-1. Por ejemplo, la consideración de las matemáticas en la obra de Bourbaki es observación de orden superior a la observación dirigida a las distintas partes de la matemática (Análisis, Geometría, Topologia, etc.).
· Los sistemas posibilitan determinadas observaciones en dominios específicos de observación y:
· la traducción de sus resultados a la comunicación (científica o en la praxis) considerada ella misma como sistema social- en forma de representaciones cognitivas de la realidad observada.
Por esta razón, la teoría de sistemas está intrínsecamente ligada al concepto de sistema social.
El término sistémico significa referido a un sistema. Por ello, el enfoque sistémico constituye el polo opuesto a un enfoque orientado puntual o localmente. Presupone que hay un contexto total (holístico) de interacciones en que cada intervención puntual desencadena efectos sobre el conjunto (efecto mariposa). Pero ese sistema que se presupone en esta forma de observar la realidad debe estar definido exactamente (ver Sistema)
Actualmente, la teoría de sistemas se ha configurado como teoría de agregados físicos, biológicos, sociales y mentales. Dado que prácticamente todo puede ser observado como sistema, como todo constituido por partes e interacciones, como decía K. Boulding: Whatever is not chaos, is system. Y por esta razón la teoría de sistemas constituye hoy una forma de observación teórica aplicable en todos los campos del saber.
La Teoría de Sistemas nació oficialmente en 1954 cuando L. von Bertalanffy, K. Boulding, R. Gerard y A. Rapoport creaban dentro de la American Association for the Advancement of Science una sección denominada: Society for General Systems Research. La nueva sociedad editó su anuario General Systems que es la fuente principal para el conocimiento de la teoría de sistemas y sus aplicaciones técnicas (Systems Engineering).
A comienzos del pasado siglo XX, en el contexto de la reflexión sobre los problemas ocasionados por la Primera Guerra Mundial en lo político-militar, económico y en la nueva logística (como disciplina especializada en resolver científica y tecnológicamente los problemas de aprovisionamientos), va surgiendo el Pensar Sistémico (pensar en sistemas, en visión holística). En este marco, la primera versión de la teoría de sistemas se ocupa del estudio de las funciones de la parte en el todo o sistema, analiza las interacciones entre los elementos del conjunto considerado como unidad funcional, y estudia también las relaciones de esos conjuntos con sus entornos.
De estas reflexiones surgió la Teoría General de Sistemas con dominios especializados en la Biología, la Economía, Ciencias Sociales y Sociología, Ingenierías y Técnicas de Regulación así como las disciplinas especializadas en la Información (en primer lugar técnica, problemas de transmisión, superación de perturbaciones etc.) y en Comunicación (técnica primero, y luego humana) (ver Literatura sobre estos temas -11).
Después de la Segunda Guerra Mundial, la Cibernética se establece como disciplina especializada en estos problemas. Toma su punto de partida en, y desarrolla la técnica de la regulación en sistemas técnicos (con el modelo input-transformación-output en que se logra homoestasis o equilibrio a base de medir los outputs y verificar si corresponden a una magnitud definida, y en caso de discrepancia modificando los inputs). Pero la Cibernética observa esos procesos en un modelo abstracto cuya lógica permite formular sus principios y reglas en lenguaje matemático (13).
A ese nivel de abstracción lógico-matemática, los conceptos cibernéticos pueden aplicarse no sólo a problemas de técnica material sino también a problemas sociales. Con ello, la cibernética se desglosa en varias disciplinas parciales de la teoría de sistemas: Análisis de Sistemas, Técnica y Tecnología de Sistemas; y al mismo tiempo se inicia una aplicación orientada a los aspectos cognoscitivos en el campo de las Ciencias Humanas y Sociales(14).
El nuevo aparato conceptual de la Cibernética y Primera Teoría de Sistemas (hoy se suele denominar a estas teorías Cibernética de Primer Orden) posibilitaba la observación teórica y metodológica de muchos campos de problemas como circuítos (auto-)regulados cibernéticamente. Esta comprensión llevaba a aislar esos circuítos del entorno (en una primera versión de la idea de clausura operacional de un sistema) y a considerar todo influjo externo como una perturbación o irritación del sistema, pero una perturbación que podría corregirse simplemente aplicando recursos propios.
En el marco de observación técnico-ingenieril, los problemas del sistema inducidos desde el entorno son pues interpretados (construidos) como problemas solucionables ingenierilmente; es decir, como problemas de una máquina trivial.
Este fue un período de desarrollo del pensamiento sistémico caracterizado por el optimismo (similar al de la fe en el progreso de comienzos de la industrialización desde finales del siglo XVIII y que se mantuvo hasta mediados del siglo XX). Se aplicó pues el modelo de interpretación cibernética en Psicología, Pedagogía, Política, Ecología e incluso Teoría de la Cultura (15).
En primer lugar se comenzó a cuestionar la misma definición de sistema y se planteó el problema de su fundamentación. En primer lugar, esta revisión crítica muestra que lo que es un sistema no es algo dado en la naturaleza, en el mundo de las realidades accesibles a nuestros sentidos, sino que es algo definido por el observador. En realidad se trata del mismo cuestionamiento realizado en la Filosofía de la Ciencia sobre las magnitudes de medida que presuntamente, según el ideal del neo-positivismo debían garantizar la objetividad del conocimiento científico.
Por tanto se admite que la Teoría de Sistemas no es una teoría sobre datos empíricos sino se configura como metodología (pues prescribe ciertos métodos como válidos o más apropiados) para la descripción o modelización, en primer lugar, de complejos de relaciones de todo tipo a los que se define (por actividad del observador) como sistemas. La aplicación de métodos basados en la teoría de sistemas permite así generar modelos (16) en ámbitos tan distintos como la Química, la Física, Biología Molecular, Neurología, Psicología, Sociología etc. Tales modelos son vistos como descripciones formuladas según el código teórico de sistema.
La mencionada crítica a las primeras interpretaciones de la Cibernética y sus aplicaciones para reformular conocimientos de distintas disciplinas condujo a la primera epistemología (como reflexión meta-teórica sobre una teoría) de la teoría de sistemas y análisis crítico de sus presuposiciones o prejuicios teóricos.
Se considera ahí que hay que superar la concepción propia de un realismo ingenuo en que se postula que lo que representa o describe un modelo es básicamente una fotografía de la realidad objetiva. La superación de este realismo ingenuo se efectúa admitiendo, en esta reflexión u observación de observaciones, que hay que examinar la operación-observación (17).
La pregunta es: ¿están dados objetivamente los objetos de la observación, o no hay más bien que suponer que es el observador con sus operaciones de observación el que participa en la construcción de lo que surge en esas operaciones?
Mientras que la Cibernética orientada técnica e ingenierilmente había pre-supuesto lo primero, es decir, que el observador simplemente actuaba como registrador de los datos objetivos que sus observaciones no modifican; en esta revisión, es decir, en la llamada Cibernética de Segundo Orden, el punto básico es la admisión de la actividad constructiva del observador en la construcción de las descripciones de lo observado (18).
Aquí debe recordarse que esta reflexión epistemológica tiene lugar cuando se está desarrollando la nueva Cognition Science (en parte debido al desarrollo de las nuevas tecnologías de la información: Artificial Intelligence etc.) (19).
Esa reflexión epistemológica se diversifica ciertamente en varias líneas de pensamiento, pero un elemento común a casi todas ellas es el de la orientación del nuevo Constructivismo. Así la Teoría de Sistemas es una teoría de sistemas en que se pre-supone las operaciones-observaciones del observador (20).
En cierto paralelismo a lo que supuso el linguistic turn en la Filosofía Analítica durante la primera mitad del siglo XX, en las últimas décadas del mismo siglo se puede constatar en la evolución de las teorías de sistemas un giro reflexivo gracias a la consideración de las operaciones del observador en la configuración de toda observación (empírica o teórica).
Este giro hacia la reflexión puede ciertamente ser comparado con lo que supuso el cambio en la filosofía tradicional provocado por la auténtica revolución copernicana que logró Kant al pasar del estudio de los objetos o fenómenos (el campo de lo objetivo) al de las condiciones de posibilidad (los transcendentales) en el mismo sujeto de conocimiento filosofía de la subjetividad. El cambio introducido por esta fase de reflexividad en los planteamientos sobre ciencia y filosofía es, en cierto modo, más profundo, pues deja atrás la dicotomía sujeto-objeto y una estructura lógica causal-lineal implicada en la idea del conocimiento como representación, esto es: o el sujeto o el objeto son los causantes del conocimiento-representación de lo real.
En lugar de ese esquema tradicional se introduce la circularidad. La circularidad era antes comprendida, como sucedía al tratar del tema de la paradoja, como un fallo en el proceso cognoscitivo. En cambio, en el nuevo paradigma sistémico, es precisamente el principio básico.
Haciendo abstracción (epojé husserliana, ni negar ni afirmar, pero seguir adelante) de la cuestión de si existe o no un objeto independiente del sujeto cognoscente, la teoría de sistemas no plantea la cuestión de si existen o no sistemas en el mundo exterior (como a veces parece hacerse por algunos que intentan aplicar la sistémica de Luhmann y otros a campos como el de la economía), sino centra su análisis en las propias operaciones de observación del observador. Y el observador no es comprendido como una nueva denominación para el sujeto de conocimiento, sino simplemente como el sistema (individual-psíquico o colectivo, por ejemplo, como un sistema social organizado) que realiza operaciones de observación que son, a su vez, observables mediante nuevas operaciones.
La teoría de sistemas trabaja pues con una reentry en el sistema observador de su distinción frente al unmarked space que queda al otro lado de la distinción entre lo observado y el resto (el horizonte en la fenomenología de Husserl). En esta reflexividad, la teoría de sistemas se configura según un esquema que articula dos fases de operaciones:
(1) Los sistemas sólo surgen en la operación-observación de un observador
(2) El observador se convierte, él mismo, en parte del sistema que observa.
Por esto queda atrás toda la vieja y tradicional distinción entre sujeto y objeto. La realidad, que debe presuponer como existente su observador, se manifiesta a éste en el sistema que él está construyendo (por ejemplo: el mundo o sistema de la economía en cuanto observado como algo real, con existencia previa, presupuesta a la del observador). Pero al mismo tiempo, y eso es lo nuevo de la actitud reflexiva en la Teoría de Sistemas o Cibernética de Segundo Orden, esa totalidad aparece en la misma operación del observador como un reflejo especular o representación cognitiva de lo real.
Al utilizar aquí la metáfora del espejo en que se muestra a un segundo observador lo que un primer observador no podía ver recurrimos a un concepto del Renacimiento que tuvo su origen al plantearse la cuestión de cómo era posible reducir a reglas geométricas la redescubierta perspectiva en la pintura (es sabido que el arte greco-romano la empleó pero luego se perdió en el Medioevo). La percepción de las cosas visibles es, como ya vieron los renacentistas, una construcción perspectivista.
Lo que hace la nueva Teoría de Sistemas es sistematizar esta idea del perspectivismo construccionista en la percepción utilizando las categorías de la Segunda Cibernética.
Aquí no vamos a recorrer el itinerario seguido en su desarrollo por esta Segunda Cibernética con sus fases desde la Primera Cibernética, Teoría General de Sistemas, descubrimiento del sistema social como condicionante de los comportamientos psíquicos (terapia sistémica), etc.
Lo importante en el nuevo paradigma sistémico es la relación de complementariedad entre la realidad observada (construida por las operaciones del observador) y las operaciones, métodos y filtros de observación de su observador, una complementariedad que es caracterizada como la forma (según la categoría de Spencer Brown en sus Laws of Form) en que se capta la unidad del sistema de observación como unidad circular o reflexividad.
El observador reconoce que el conocimiento de la realidad es construcción propia, más aún, reconoce que sólo aparece como realidad lo que se provoca en su observación, por ejemplo, en el experimento. La realidad exterior y la realidad interior (del sistema social que es la comunicación, por ejemplo, la que se da en la comunidad científica) aparecen pues como dos vertientes o aspectos de la misma construcción. La realidad se nos manifiesta sólo en la teoría que está en la base, en las presuposiciones, de un sistema social.
Según la teoría que se presuponga así será el tipo de realidad que se manifiesta al observador[2].
Pero los sistemas aparecen no sólo en la teoría que se presupone en la observación, sino es el mismo proceso de observación el que los produce. Cuando se afirma la realidad de un sistema se ha efectuado una toma de decisión en favor de una ontología específica, la del realismo ingenuo pero podría haberse decidido de otra forma, y haber afirmado: no hay sistemas .... pero tenemos que pensar en sistemas; y eso supondría optar por una epistemología sistémica; o también: prescindiendo de que haya o no en la realidad sistemas, tenemos que trabajar y comunicar, como científicos, con el esquema de interpretación sistema; lo que correspondería a una posición epistemológica que puede denominarse como la del constructivismo sistémico-comunicacional.
En todo ello, es la observación sistémica el proceso real(y observable empíricamente por ser actividad de un observador individual o colectivo) con el carácter de ser la última base disponible que posibilita (como condición de posibilidad transcendental pero no individual sino en el sistema social de conocimiento) el poder tratar al mundo, a la realidad de nuestros entornos, como a sistema.
En los sistemas de acción (economía, política, religión, derecho...), la realidad sólo es pues accesible a través de, o mediante la emergencia de sistemas de observación que a su vez forman parte de esa realidad. Formulado de otra forma: En la medida en que el ser humano crea sistemas de acción o interacción, genera al mismo tiempo la realidad en que se encuentra él mismo como observador.
Los sistemas se manifiestan pues en dos niveles:
1) En el primer nivel, el del camino o método seguido en la observación, lossistemas son construcciones del observador. Existen en la medida en que el observador desarrolla un concepto de sistema (biológico, político, organizacional etc.) y lo proyecta sobre la realidad cuando trabaja, o comunica con otros sobre un campo de problemas o dominio acotado de complejidad. El sistema que emerge en esta observación constructiva no designa pues un objeto del mundo real (no se trata de una observación-1 o de primer grado), sino una propiedad construida en una observación-n sobre observaciones (n-1), que, por ejemplo, podrían tratar temas teórico-metódicos de reducción de un alto porcentaje de inflación al considerar el conjunto de relaciones entre demanda, consumo, oferta monetaria etc. como elementos del sistema económico. Es claro que en esta construcción-proyección del sistema sobre un ámbito de la compleja realidad ni se afirma ni se niega la existencia de tales contextos en la realidad. Lo único que puede afirmarse a este nivel es: si un observador aplica el concepto de sistema en su observación de ciertos fenómenos, el resultado de su observación-construcción serán relaciones sistémicas (como consecuencia del método elegido).
2) En el segundo nivel, la observación en que se llega a la construcción según método de un sistema es, ella misma (en cuanto comunicación, o en cuanto elaboración de informaciones de acuerdo a ciertos principios y pautas, es decir, auto-observándose mientras se verifica ese mismo proceso), un proceso sistémico. Y ese sistema tiene que ser comprendido como sistema real, observable.
La teoría constructivista-comunicacional de sistemas se realiza pues sobre la base de un esquema auto-referencial retroalimentado cognitiva y comunicacionalmente. En el primer nivel, en la actividad cognoscitiva y comunicacional de construcción metódica, se ordenan los contenidos-informaciones resultante de esas observaciones en forma de modelo-representación. Pero ese ordenamiento sólo es posible en el sistema por las operaciones del observador. Al mismo tiempo, en esas operaciones o procesos, el observador genera un sistema real, esto es, el sistema de observaciones que abarca, no sólo el objeto representado-modelizado cognitivamente y que es el contenido de la comunicación, por ejemplo, científica (máquina, ser vivo, complejo de interacciones en el mundo etc.), sino también el proceso cognitivo y comunicacional en que se llega a la configuración del sistema.
Ambos niveles, el de la representación metódica y el del proceso operativo real son complementarios. El antiguo principio aristotélico, el todo es más que la sumade sus partes adquiere aquí un nuevo significado en cuanto que ese todo abarca tanto el complejo observado, el conjunto sobre el que se comunica, como también las operaciones cognoscitivo-comunicacionales del observador. Ese todo es el sistema de que habla la teoría constructivista de sistemas.
Mientras que en la teoría clásica del conocimiento, éste era atribuído al individuo humano, en la teoría de sistemas el proceso cognición es realizado por sistemas capacitados para realizar esas operaciones.
Cognición es aquí un concepto muy amplio que abarca desde el procesamiento neuronal de percepciones en el cerebro, pasando por la comunicación humana, hasta los procesos investigados en el campo de la Inteligencia Artificial. Lo característico de estos sistemas capaces de cognición es poder enlazar recursivamente nuevas operaciones a sus estados propios (eigen-estados) y tomar a éstos como base para lanzar nuevas operaciones cognitivas.
Humberto Maturana ha descrito esta capacidad