Empresario

 

Nota previa: La comprensión, sobre todo, de la dimensión psicosocial del comportamiento de lo que llamamos "personalidad de empresario-emprendedor" se debe realizar en comparación (diferencias y semejanzas) con la comprensión del comportamiento directivo ("managerial behavior"), o sea: de la personalidad de los que asumen responsabilidades de dirección y organización en sistemas organizados. El concepto “empresario” se toma aquí en sentido restringido, no abarca pues al "ejecutivo" o "manager" considerados como “emprendedores”.

( Unternehmer; Entrepreneur)

Introducción General

Persona física que ejerce por cuenta propia la actividad empresarial.

Esta definición, sin pretensiones teóricas, responde a la concepción ordinaria. En cierto modo, ofrece ya una primera distinción entre „propietario“, que simplemente puede obtener rentas de la actividad de otros, y el rol del sujeto “activo” sobre una empresa que dirige independientemente y asumiendo toda la responsabilidad sobre su marcha ..

1) Conceptualizaciones de "empresario"

El empresario (Entrepreneur) es un término al que según contextos y según niveles  y horizontes de àobservación se da sentidos muy distintos. Por esta razón conviene empezar distinguiendo esos horizontes de consideración del tema:

1.1 En el uso cotidiano, en nuestra cultura marcada por la economía y la tecnología (a su vez, vista como subordinada al interés económico), "empresario" es equivalente a  propietario de una  empresa, que controla o dirige él mismo y en la que obtiene beneficios gracias a comercializar bienes o servicios.

1.2 En el marco del Derecho y legislación

1.3 En el horizonte de las teorías de la Sociología (los roles sociales del empresario-emprendedor como organizador de “aventuras” – un concepto no identificable al de “innovador” -- -pero sí emparentado con el de riesgo (por ejemplo. en “joint ventures”) àAventura, àEl extranjero, àDestrucción creadora, àRacionalidad.

1.4 En el horizonte y desde categorías de la Psicología Individual y Psicología Social (problemas como el del liderazgo, capacidad arrastrar y motivar, dotes innatas o de carácter, capacidad de comunicar….)

1.5. En el horizonte de la Investigación de la Comunicación interpersonal  (no creo podamos hablar aún de una "ciencia" de esa comunicación, sólo hay comienzos de investigación en un dominio tan complejo)

1.6 En el horizonte de la teoría económica general (y ahí hay que distinguir conceptualizaciones según "escuelas de teoría económica": Austrian School, Neoclásica…)

1.7 En el horizonte de la teoría de la empresa.

1.8 En el horizonte de una teoría trans-disciplinar como es la Teoría de Sistemas (Luhmann)

(la lista no creo sea ni completa, ni quizá la más adecuada forma de clasificar estos horizontes de estudio de lo que es el empresario)

2) Evolución histórica de los conceptos sobre el empresario

3) Conceptos actuales sobre empresario:

 Entrepreneurship "

 EMPRESARIO

 

El planteamiento sobre el "proceso" de la actividad empresarial

La mayoría de los casos de las 'estrategias estructurales' se refieren a la implementación de una concepción empresarial evolucionista o revolucionaria sobre el nexo de la firma a su entorno en una nueva firma. Ésta no está pues ligada a cargas del pasado ni sujeta a estrechos moldes en la forma de concebir y configurar su trabajo. Así pueden empezar a explotar oportunidades innovadoras: Bill Gates en Microsoft con los programas para Pcs, Fred Smith en Federal Express (una mensajería modelo que ha recibido incluso el Malcolm Baldridge Quality Award - el Nobel de la Calidad en América) aprovechó las ventajas de una logística racional para competir con el servicio estatal de correos, etc. Ruth Owades en Calyx y Corolla supo aprovechar las ventas por correspondencia - ignorando ciertas reglas convencionales que impedían cooperar con los competidores. Para crear estas estrategias de partida son precisos varios factores:

Auto-Conocimiento

 

La figura del empresario en la legislación

En la legislación europea, en general, no se ha llegado a ninguna definición unificada del concepto de empresario. Se le suele distinguir del consumidor, y se habla de empresario individual (como persona natural) o de personalidad jurídica, que ejercen una actividad regulada por el Derecho y que puede realizarse como profesional autónomo o en un negocio reconocido legalmente. 

También se distingue el concepto de empresario frente al del que da trabajo en virtud de un contrato a otras personas. Ambos roles pueden coincidir, pero no necesariamente, en la misma persona.

Desde el punto de vista del Derecho, es importante la definición del rol del empresario sobre todo en lo que concierne a las determinaciones de las leyes que protegen al consumidor, por ejemplo, en casos de compra o contratos de prèstamo (compras a credito).

El Derecho considera como rasgo distintivo el que el empresario ejerce una actividad permanente orientada a la obtención de ingresos. Es decir, el concepto es relacionado con el de “comerciante”, o agente de decisión en el marco del àmercado (lo que es coherente con la idea de la teoría económica que intenta comprender la “empresa” desde el mercado, como solución a sus fallos, como mecanismo para reducir costes de transacción etc.), pero olvidando un rasgo básico manifiesto a todo el que no intente comprender la realidad sólo a través de anteojos de teoría económica, es decir, el que aunque en la intención del empresario la empresa sea sólo un medio para obtener ingresos (beneficios o retornos sobre su inversión), de suyo eso sería imposible si los individuos a que se destinan esos bienes o servicios mercantilizados no  vieran en ellos una respuesta a sus necesidades y exigencias, es decir, no vieran en ellos una àcreación de valor.

 

 

Significado del término “empresario”

Etimologia

(inglés: "Entrepreneur" – francés: “ alemán: "Unternehmer")

El término "empresario" se deriva del verbo "emprender" - análogamente, el inglés "entrepreneur" se deriva del francés "entreprende" que tiene el mismo sentido, y lo mismo sucede con el alemán "Unternehmer" derivado del verbo "unternehmen").

La palabra emprender viene del latín “in - prehendere”, que quiere decir “acometer y comenzar una acción, una obra o negocio, en especial si encierra dificultad o riesgo". En esta definición etimológica se sustentan el  término de “emprendedor” (cuyo significado tiene que ver con “quien emprende con decisión acciones arriesgadas o dificultosas” o también “quien lleva a la práctica las ideas propias o ajenas”) y el  de “empresario” (que se identifica con el significado de “persona que con responsabilidad, crea, toma a su cargo o dirige una empresa”)[1].

El concepto designa así a la persona que asume la tarea de organizar, dirigir y asumir los riesgos que conlleva la realización de unas actividades orientadas a la consecución de un fin (en el castellano clásico se hablaba así de acometer una gran empresa, como la de la conquista de las Indias - con la connotación de un esfuerzo y también de un adentrarse en terrenos peligrosos). Como observaba Harold Perkin[2], Cesar, Pablo de Tarso, Mahoma, Colón etc. fueron así empresarios.

Historia del uso del término

Es en la época medieval y particularmente en Francia, cuando comienza a ser usada la palabra “entrepreneur” (empresario), para designar a los responsables de expediciones militares. Hacia principios del siglo XVII ya aparecen unidos los conceptos de empresario e incertidumbre. La denominación de empresario se asigna a  aquel que toma riesgos, pero no de cualquier entidad, la palabra estaba reservada para aquellos responsables de empresas extraordinarias, como por ejemplo; los grandes contratistas de obras públicas y servicios militares con la corona, siendo éste su significado más aceptado durante los siglos XVII y XVIII.

En aquella época, el empresario era el encargado de combinar los factores de producción (para construir un edificio, o armamento) y de asumir el riesgo que el acuerdo o contrato de obra llevaba consigo. En Inglaterra, los empresarios recibieron los nombres de “undertakers”, “adventures” y “projectors”. La denominación de undertakers era la mas común, y se usaba para identificar a aquellos que emprendían actividades  como la explotación de una mina, una explotación agrícola colonial o la construcción de viviendas o edificios, y luego este término se utilizó también para denominar a los que se dedicaban a las actividades manufactureras. La segunda denominación adventurer, se aplicaba para identificar a los que se dedicaban fundamentalmente al comercio. Finalmente el término de projector tenía más bien un significado peyorativo de especulador.[[3]

 

Aunque no exista una definición unánimemente aceptada, en el contexto o marco de la vida económica el sentido del "empresario" (entendido como emprendedor de una "empresa") es el desarrollar una acción conducida, con cierta continuidad (eso la diferencia frente a los "negocios" u otras acciones puntuales), por varias personas, normalmente dirigidas por un líder, tradicional o racionalmente elegido, y a veces de forma nada racional: el caso del líder carismático. La tarea u orientación central del empresario puede ser comprendida desde diversas perspectivas u horizontes de observación: en una forma de comprensión muy difundida hoy, por efecto de la cultura “económica” – y que suele ser la preferida psicológicamente por muchos de los que se aventuran a crear una empresa – la orientación del empresario es obtener ingresos o beneficios por el capital invertido, por el riesgo asumido. Si se considera esa tarea desde una perspectiva sociológica, la función de la entidad social que es la empresa (y para esta definición no es preciso llegar a la definición de empresa como “sistema” organizado) consiste en crear valor para el entorno, es decir, aportar ciertos bienes (no necesariamente materiales, pueden ser servicios o sistemas para solucion de problemas) al resto de la sociedad.

Este sentido es también el que, desde el campo de lo económico, movía a Schumpeter a definir "empresario" (que crea empresa) a la persona cuya acción rompía el equilibrio estático de lo económico y del mercado aportando nuevos bienes, nuevos métodos de producción, nuevos mercados, nuevas formas de organización.

También los reformadores religiosos aprovecharon "nichos de mercado" (carencias percibidas: de virtudes, de orden en instituciones etc.). Así triunfó Bernardo de Claraval al extender el Cister por toda Europa - en un movimiento cuyo alcance económico y político todavía no ha sido bien estimado, pero que ciertamente dió paso a la Alta Edad Media - al satisfacer una necesidad de retorno a valores primigenios cristianos. Y lo mismo sucedió con el intento (ahogado parcialmente en sangre) de Francisco de Asís de querer volver a la situación de los "pobres de Jahvé" etc.

En el campo de lo económico también hubo así "emprendedores" como Sir William Cokayne, lord mayor de Londres que intentó arrebatar a Flandes el comercio del textil confeccionado.

Actualmente, se considera que lo esencial del papel del empresario-emprendedor consiste en innovar o desarrollar campos de actividad, reconocer y estimar oportunidades de acción, convertirlas en ideas factibles (innovar implica precisamente no sólo la inventiva sino también la capacidad de imponer lo nuevo), añadir un valor de forma permantente, asumir racionalmente riesgos (calculados) impuestos por el mercado y conseguir finalmente las compensaciones debidas a tales esfuerzos.

La capacidad y mentalidad "empresarial" supone así una orientación a ser un catalizador del cambio en un ámbito de actividades, y una independencia de pensamiento que permite diferenciarse frente a los que siguen sólo caminos trillados.

La amplísima literatura surgida en el campo de la psicología de la personalidad empresarial distingue ciertas características comunes y otras distintivas en la descripción del rol empresarial.

Se designan como características centrales: asumir riesgos, iniciativa personal, autonomía e independencia de juicio, habilidad para consolidar e integrar, espíritu de competitividad, comportamiento orientado a la consecución de objetivos bien definidos, conducta pragmática al aprovechar oportunidades, realismo, y capacidad de aprender de equivocaciones. Pero también se reconoce que si se exageran algunas de estas cualidades podrían llegar a ser destructivas.

A pesar de la diversidad de las descripciones de la conducta "empresarial" la investigación sobre el tema ha ampliado el campo desde el rol del empresario de una firma o unidad menor (en que un propietario asume dicho papel - pero no todos los propietarios de firmas se comportan como "empresarios") al papel que desempeñan ciertas personas en corporaciones mayores. Este rol se designa en inglés con el término de "Intrapreneur"[4] (nótese la variación del entre- al intra) - que en castellano podríamos traducir como "intra-empresario". Es precisamente la existencia de personas que desempeña tal rol lo que muchos consideran como función esencial para que una gran corporación se mantenga viva y pueda desarrollarse.

 

Conceptos históricos sobre el empresario

 

Richard Cantillon, siglo 18.

"Persona que, a través del comercio, realiza  negocios de arbitrajet"

Jean Baptiste Say, 1803

"Persona, que asumiendo riesgos organiza los factores de producción"

Joseph Alois Schumpeter, 1934

"Persona que logra imponer nuevas combinaciones de factores (productos) en el mercado de ventas " – ver también à Destrucción creativa (Schöpferische Zerstörung)

 

Conceptos Modernos sobre el empresario

Heinz Klandt, 1994

"Tätiger Eigentümer einer unabhängigen und von ihm geschaffenen Wirtschaftseinheit"

Wolfgang Lück/Annette Böhmer, 1994

Entrepreneurship als "Zusammenfassung aller Planungsüberlegungen und Maßnahmen in Form eines kreativen Prozesses zur Errichtung eines Unternehmens" mit dem "Gründer als Promotor"

Sven Ripsas, 1997

Entrepreneurship

 

2. Evolución de la concepción y comprensión del papel del empresario

Como se expone en el recorrido histórico sobre empresa y empresario (ver), ya en el siglo XVIII, el economista francés Richard Cantillon asoció el "asumir riesgos" en el campo económico con la actividad del empresario. Durante la Revolución Industrial inglesa fueron también los empresarios los que desempeñaron el papel de motor de tal desarrollo económico y tecnológico.

Hasta los años de la década de 1950 fue normal aceptar que la definición de "empresario" viniera dictada por los teóricos de la economía: Cantillón, Jean Baptiste Say o finalmente Schumpeter.

Actualmente, el término se comprende como equivalente a la actividad ligada a la empresa libre y al sistema capitalista del que los empresarios serían el principal motor. El empresario es visto como agente de cambio, suministra ideas creativas e innovadoras sobre nuevos campos de actividad económica.

Mitos sobre el empresario

En primer lugar, antes de resumir los resultados de un tratamiento más reflexivo-científico de lo que es ser empresario, puede ser útil referirse a ciertos tópicos o ideas muy difundidas sobre el empresariado. Prescindiendo de estereotipos generados en la atmósfera de conflictividad social (conflicto de clases: trabajadores contra capitalistas) en que el empresario sería el "explotador", la "sanguijuela" de la sangre del pueblo etc., puede pasarse a ideas aparentemente más "neutrales".

Entre estos tópicos, y con una buena dosis de idealización se le considera también como el "héroe" moderno, creador de riqueza, comprometido con su misión, y competente en la optimización del empleo de recursos para sacar de ellos el mayor beneficio para él y la sociedad.  y se mitifican sus vidas: Henry Ford, Sloan, Krupp, Bayer, Rockefeller, en Occidente son ejemplos bien conocidos del pasado, actualmente hay nombres como el de Bill Gates (Microsoft) en que se repiten los mismos estereotipos.

Entre los rasgos "míticos" destacan los siguientes[5]:

* El empresario nace, no se hace

Se trata de una transformación de la idea romántica sobre el "genio" o el "héroe". Aparentemente tales personalidades, a los que la masa venera como líderes con "carisma" no se generan por estudio, trabajo o esfuerzo, sino se deben a condicionamientos genéticos. La idea tiene la misma (nula) fuerza demostrativa que la de pretendida superioridad de alguna raza. El estudio histórico de la experiencia con personas formadas en determinados centros que luego han mostrado su capacidad en las empresas parece mostrar que sin una aportación educativa, y sin los condicionantes del entorno, las prestaciones de una personalidad empresarial son imposibles.

* El empresario es un inadaptado socialmente y a la vida académica

De hecho se han dado empresarios con previo fracaso escolar o universitario. Pero hoy, la inmensa mayoría de las personalidades que dirigen las empresas de más éxito poseen una sólida formación (normalmente multidisciplinar). Los centros de formación (las grandes "business schools" - como la del IESE) forman ahora "profesionales" no personalidades carismáticas (como la de ciertos presidentes de clubs de futbol).

* El empresario posee un perfil ideal de rasgos de personalidad

Es frecuente ver en ciertas revistas de gran difusión listados de rasgos de personalidad empresarial. Normalmente los deducen del análisis, muy superficial, de ciertos personajes muy conocidos (como pudo suceder hace poco con cierto banquero que ahora está en el banquillo de los acusados).

Hoy se va comprendiendo que dada la necesidad de encajar el rol del empresario en entornos muy distintos sería absurdo esbozar siquiera un "perfil ideal" de su personalidad. La globalización actual de la economía y las distintas culturas nacionales que vamos conociendo indican que al menos también habría que considerar tales contextos para definir tales perfiles, pero que también las áreas de actividad imponen cualidades distintas muy lejanas del perfil unitario que se ha pretendido a veces.

* Para ser empresario lo que se necesita es dinero

Evidentemente que sin capital o financiación no hay ni empresa. Pero tener capital no vacuna ante el fracaso. Y la falta de una adecuada financiación suele ser síntoma de falta de profesionalidad en la utilización racional de recursos, o - lo que es casi lo mismo - falta de "conocimientos adecuados".

* Para ser empresario hay que tener "suerte" (o buena estrella)

Ciertamente, estar en el sitio adecuado en el momento preciso puede ser algo debido al azar, pero, como dicen los anglosajones: la suerte viene cuando la preparación tropieza con la oportunidad. Ante el espectador externo, el que un bien preparado aproveche una oportunidad le parecerá quizá deberse al juego de las estrellas, pero hay muchas oportunidades, y sólo los que se han preparado bien sabrán percibirlas y aprovecharlas.

 

3. Enfoques teóricos actuales sobre el rol empresarial

El empresario. Enfoques teóricos

El papel social, humano y económico del empresario ha sido considerado de muy diversas formas en el pensamiento económico.

                                                                                        Pero se atribuye a Richard Cantillon (1680-1734) la introducción de la palabra empresario (entrepreneur), primero en Francia y luego en el resto de Europa, palabra expresiva del “hombre de negocios” y que desarrolla una función característica: entrepreneurship en inglés.

                                                                                        Las causas del relativamente escaso tratamiento que, pese a su importancia, ha recibido el empresario, pueden encontrarse probablemente en las dificultades para su observación, derivadas de su carácter multifacético y esencialmente no rutinario, generando una falta de acuerdo sobre su propio concepto y, como consecuencia de ello, sobre la forma más adecuada de realizar su medición, lo que ha hecho que, en muchas ocasiones, la atención se haya desplazado hacia la empresa, o, en el mejor de los casos, hacia los gestores, administradores o managers, objetivos mucho más palpables y más fáciles de definir.

                                                                                        A continuación se dedica un espacio, aunque breve, a entender el comportamiento económico de aquellos individuos que se califican como empresarios, realizando un recorrido histórico de los principales enfoques teóricos sobre su conceptualización.

 

2.1. Enfoque del empresario como “agente organizador

Este enfoque presenta al empresario como un agente económico cuya función característica es la de organizar y combinar los factores productivos, planificar y dirigir el sector productivo para satisfacer necesidades del sector de consumo. Desde las ideas de Richard Cantillon (1730)[6], y pasando por las de Juan Bautista Say (1830)[7] y las de John Stuart Mill (1951)[8], se puede tener una visión de cuál era el papel que estos economistas otorgaban a la figura del empresario.

Básicamente este enfoque concibe al empresario como un agente económico, organizador de la actividad productiva,  coordinando, combinando, planificando y dirigiendo los factores para obtener productos que venderá en el mercado. Se configura como un agente práctico que hace profecías económicas y cuyo último objetivo es ganar dinero. En ese sentido, es que se le reconoce los atributos de “aventurero” y “confiado” que asume riesgo, asegurando la renta de los “indecisos” y “tímidos”, propietarios o suministradores de recursos económicos. Para J. S. Mill (1951), es la capacidad no ordinaria que representa la “mano visible” del sistema económico.

Con estos planteamientos se reconoce, a partir de Say y ampliado por Alfred Marshall (1963) que existen diferencias entre el interés o renta del capital aportado por el empresario capitalista, con el beneficio que le corresponde por organizar la actividad económica y asumir el riesgo de la misma.

 

 

2.2. El enfoque del “empresario riesgo”

Esta línea teórica es desarrollada por el economista Frank H. Knight (1921), en su obra titulada “Riesgo, incertidumbre y beneficio” ( Risk, Uncertainty and Profit).

Este enfoque asigna al empresario el papel principal de adquirir o contratar los factores productivos a determinados precios (costos para el empresario), creando las rentas monetarias de los otros agentes o descontando (actualización) del producto nacional, sobre la base de una predicción económica respecto al precio que venderá los productos obtenidos, soportando, en consecuencia, todo el riesgo de la actividad económica de la empresa que dirige.

Cabe destacar que, el primer autor en plantear la vinculación entre la función empresarial y el concepto de incertidumbre fue Cantillon (1680-1734), separándola claramente de la provisión de capital. En su “Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general” (1725) presenta al empresario como aquel  que compra a precios ciertos y vende a precios inciertos, planteando que la función empresarial significaba exclusivamente afrontar la incertidumbre, mientras que el beneficio sería el producto de la diferencia entre lo previsto y lo realmente ocurrido. Para este autor los empresarios eran los que afrontaban el riesgo y la incertidumbre; en aquella época eran los encargados de la producción, circulación e intercambio de las mercancías, y se diferenciaban del príncipe, la aristocracia terrateniente y los trabajadores dependientes.[9] Aunque no consta influencia alguna de Cantillon en la obra de Say (1767-1832), también este autor asocia la función empresarial a la asunción de la incertidumbre. Say consideraba el beneficio no como el interés sobre el capital - como harán los economistas clásicos ingleses-,  sino como un premio por la asunción de riesgos. Pero si en las primeras ediciones de su “Tratado de Economía Política” (1803) había asignado el beneficio al capitalista, lo transfirió en la cuarta edición al empresario, estableciendo una clara distinción entre ambos. Este último sería el responsable de la dirección y el control de la empresa, mientras que la función del capitalista sería la de proporcionar el capital.[10] Hoselitz (1950) sugiere que esa distinción pudo deberse a la propia experiencia del autor, quien desde 1804 a 1812 dirigió una fábrica de hilados. Pero además de asumir la incertidumbre, el empresario de Say era el principal agente de la producción, puesto que era el encargado de combinar los distintos factores productivos (Hoselitz, B. F.,1950). Según Schumpeter, Say no se dio cuenta de que su frase “combinar los factores”, cuando se aplica a la gran empresa en marcha o a la organización de una nueva, denota algo más que una administración rutinaria. Quien sí apreció este matiz fue H. von Mangoldt (1824-1868), que a mediados del siglo XIX ofreció una teoría de la ganancia del empresario entendida como renta de la capacidad o el talento (Schumpeter, 1994).

En el marco de esta teoría, el empresario se concibe con la figura que asume el riesgo de la actividad económica al anticipar el producto nacional, creando y asegurando rentas, por lo que el beneficio empresarial o renta residual es la remuneración de dicho riesgo. En este sentido, el empresario tiene que efectuar las siguientes predicciones o estimaciones económicas:

  • conocer las necesidades de la demanda (consumidores – clientes), es decir, conocer el mercado de su empresa,
  • fijar precios o adaptar sus costos al precio de venta estimado en el momento de la venta de los productos en el mercado, y
  • adquirir y contratar los recursos, ofreciendo una “renta cierta” o remuneración a sus propietarios o suministradores.

Si su cálculo económico es correcto o sus previsiones se cumplen, el empresario podrá obtener un beneficio o retribución a su capacidad de aceptar incertidumbre; si se equivoca tendrá una pérdida, pues habrá pagado precios (costos) más elevados que el ingreso obtenido (precio de venta). Lo expuesto explica el origen de que el beneficio del empresario se pueda definir como una “renta incierta”, y ese riesgo justifica la remuneración o el beneficio del empresario. Por lo expuesto, también puede afirmarse que, la base del éxito del empresario reside en el grado de conocimiento y de información que posea sobre la economía y sus agentes sociales.

Knigth se refiere también a dos actividades diferentes: la del empresario, es decir, el que asume el riesgo y elige a quien dirige, y la del director, que da las órdenes y desempeña la función organizadora de la empresa.

La evolución del sistema de economía capitalista ha generado una compleja estructura del riesgo, y un alto crecimiento de los factores de incertidumbre, lo que quizás justifique que en ciertos entornos empresarios se adopte una “actitud adversa” al riesgo o comportamiento normal.

                                                                                             

 

 

2.3. Enfoque del empresario como capitalista

En esta perspectiva teórica, el concepto de empresario se relaciona con la del propietario de los medios de producción y patrón o maestro del trabajo.

Los economistas clásicos, con A. Smith (1723-1790)[[11] a la cabeza, reconocieron la figura del empresario, pero no fueron capaces de distinguir a los beneficios empresariales de los beneficios del capital. Aunque a veces parecía reconocer una cierta especificidad a la función empresarial, Smith asoció, en última instancia, la figura del empresario con la del capitalista, señalando que los beneficios empresariales corresponderían al interés del capital invertido.[12] Esta identificación fue adoptada por otros economistas clásicos, como David Ricardo (1772-1823),  J. S. Mill pasando por Marx[[13]. Se han señalado varias explicaciones posibles para esta asimilación.[[14]

En cualquier caso, la causa parece residir en su noción de equilibrio y en su propia concepción del desarrollo económico: Smith y luego, sobre todo, Ricardo y Marx, trataron este proceso como virtualmente automático una  vez que el capital necesario se había conseguido (e invertido).[[15] Para Smith los intereses de los empresarios y los de la sociedad en general no siempre eran coincidentes, pero el afán de éstos por mejorar de condición, su egoísmo individual, fue interpretado por Smith como uno de los factores del desarrollo económico de la sociedad[[16].

De todos los seguidores de Smith, fue J. S. Mill (1806-1873) quien popularizó el término francés “entrepreneur” en Inglaterra, consciente de la existencia de una función empresarial específica, pero su análisis no difirió sustancialmente del realizado por Smith. No obstante para Mill (1951), el beneficio empresarial, el porcentaje de ganancia, no sólo incluía el interés sobre el capital invertido, sino también una compensación al riesgo y la remuneración por el tiempo y trabajo invertido por el capitalista. La clave de que la renta del empresario no pueda ser estudiada desde una perspectiva clásica se debe a que se trata de ganancias que “no son en absoluto rendimientos permanentes, sino que se producen cada vez que una decisión empresarial en condiciones de incertidumbre tiene éxito…”. Las ganancias de los diferentes empresarios no se pueden igualar, “como no sea en el nivel cero” (Schumpeter 1968).  Es cierto que algunas de las ganancias del empresario sí pueden tender a igualarse, como por ejemplo las devengadas de su función gerencial, ya que se puede establecer un salario para ellas; pero la ganancia, derivada de la introducción de perfeccionamientos tecnológicos, comerciales u organizativos, en el proceso económico no tiene nada que ver con el salario, la renta de la tierra, o los intereses, en el sentido de que una parte de la ganancia del empresario tiene su razón de ser en lograr un incremento  y mantener la diferencia en la ganancia entre unos y otros empresarios.

 

2.4. El empresario en la concepción de la economía ortodoxa

Para A. Marshall (1842-1924), la empresa significa uno de los agentes esenciales del desarrollo económico, y junto con John Bates Clark (1847-1938)[17] se esforzaron por incluir al empresario dentro de sus modelos de crecimiento económico.

La principal contribución de Marshall en este terreno fue la de distinguir como factor productivo específico, y por lo tanto, susceptible de remuneración, a la capacidad organizadora en los negocios. La oferta de este factor de organización estaría compuesta por la oferta de capital, de poder organizativo para administrarlo y de capacidad organizadora para combinar los insumos. El interés sería el precio del capital, el beneficio  neto de organización constituiría el precio del segundo y la ganancia bruta de dirección el  precio combinado del segundo y el tercero. Estos “beneficios” estarían incorporados en los costos de la empresa, y serían de orden rutinario en condiciones de equilibrio; consecuentemente, también distingue unos beneficios extraordinarios. Marshall sintetizaba en el empresario caracteres y retribuciones propias del capitalista y del trabajador cualificado (gerente), pero no profundizó en las ganancias ligadas al riesgo, la incertidumbre y la innovación, aunque dejó abierta la posibilidad de introducir ese tipo de ganancias bajo el concepto de beneficios extraordinarios.

                                                                                        La diferencia entre Marshall y Clark se debe a la introducción por parte del primero, de consideraciones morales en el análisis de la función empresarial. Para Marshall no había nada de malo en el deseo de acumular, puesto que era el símbolo del éxito en los negocios, señalando que el reconocimiento social de su figura dependería de los medios empleados para ello. “La caballerosidad en los negocios incluye el espíritu del bien público”, sostenía Marshall, y que correspondía al economista examinar si el empresario había acumulado su riqueza “con trampas”, por informaciones falsas, por tratos fraudulentos o por medio de la destrucción desleal de los competidores”, en cuyo caso no sería acreedor de ningún reconocimiento, por grande que fuera su fortuna, o bien con métodos “nobles” que sí lo enaltecían.[18] Desde Marshall en adelante, algunos economistas han tendido a introducir consideraciones éticas en la reflexión teórica sobre la figura del empresario.

 

2.5. El empresario en la concepción de la sociología marxista

 

En el otro extremo del espectro ideológico, se sitúan los que consideraban al empresario como una figura superflua en el proceso productivo, cuya única función era extraer un “plusproducto” a los trabajadores.

La visión del empresario como un parásito procedía directamente de K. Marx (1818-1883), quien, como para el resto de los clásicos, opinaba que el empresario era el propietario del capital y el proceso de desarrollo se generaba automáticamente una vez invertido el mismo. Pero Marx subrayó que, gracias precisamente a la posesión del capital, el capitalista se convertía en empresario, controlaba el proceso de producción y se apropiaba de una parte del valor generado (Santos Redondo, 1997). La fortuna del empresario era el fruto de la extracción del valor añadido de los trabajadores que no era remunerado en el salario. En la tradición radical norteamericana, tan importante como Marx - y con una mayor difusión entre el público general- fue la obra de Josephson, “The Rober Barons”, publicada en plena depresión económica de los años treinta, y reflejo del sentimiento antiempresarial extendido en ese período. Pero también se percibe la influencia de Veblen (1904) y, sobre todo, de J.M. Keynes (1883-1946). En los años sesenta y setenta, la figura más significativa dentro de esta corriente ha sido S. Marglin (1974), cuyo principal mérito ha estribado en reforzar empíricamente la visión de Marx, confiriendo al empresario un papel esencial en el proceso productivo, que no lo tenía en los sistemas artesanales primitivos y que le asegura una “porción mayor del pastel” a costa de los trabajadores, reforzando la característica “acumuladora” del empresario a expensas de los verdaderos creadores de riqueza: los trabajadores (teoría marxista de la plusvalía).

 

2.6. El empresario y su relación con el desarrollo económico

 

La figura del empresario se ha visto excluida de la teoría económica desde principios del siglo XX hasta la década de 1980, de la mano de la revolución marginalista primero, y luego tanto por keynesianos como neoclásicos o marxistas.

Entre los años treinta y sesenta del siglo pasado, es cuando tienen lugar algunas de las reflexiones más lúcidas sobre la relación entre el empresario y el desarrollo económico, pero su repercusión intelectual se ha manifestado hacia el inicio  de la década de 1980. Una de aquellas reflexiones sobresalientes es la realizada en los años veinte del siglo pasado por F. H. Knight (1885-1972), para quien el empresario o la empresa significa el único factor productivo, puesto que la tierra, el trabajo y el capital sólo son medios de producción, siendo la función primordial del empresario la asunción de riesgos,  y de la que se deriva su fuente de ingresos. El pensamiento de Knight no era enteramente original como él mismo reconoció en su libro “Risk, Uncertainty and Profit”, sino que es deudor de los trabajos de los economistas alemanes Thünen (1783-1850) y Mangoldt (1824-1868), y del inglés F. B. Hawley, prácticamente coetáneo de Knight.

A Knight se le reconoce el mérito de ordenar, sistematizar y profundizar esas ideas de forma diferente e innovadora, distinguiendo entre riesgo e incertidumbre, significando el riesgo lo objetivo y susceptible de ser medido o estimado, posibilitando su cómputo en los costos de la empresa y también su prevención mediante la constitución de seguros; mientras que la incertidumbre es de carácter subjetivo, lo que permite explicar y justificar la función del empresario. Si no existiera la incertidumbre, y si el empresario pudiera conocer a la perfección el presente y el futuro, entonces éste sería sólo un administrador (gerente) que dedicaría todo su tiempo a realizar tareas rutinarias. En este sentido, Leibestein (1968) distingue dos tipos de actividad empresarial: la “rutinaria”, asimilable a la llevada a cabo por los gerentes de las empresas, y la “schumpeteriana”, representada por aquellas tareas necesarias para crear una empresa en condiciones de innovación e incertidumbre. En este sentido,  el empresario significa una respuesta creativa al grado de ineficiencia en el empleo de recursos existentes en una empresa, es decir, es el encargado de aprovechar las oportunidades existentes. 

 

2.7. La teoría del “empresario innovador” de Schumpeter

Se considera a Joseph Alois Schumpeter como el que ha efectuado el aporte más importante sobre la concepción del empresario[[19].

Los trabajos de este autor expresan con claridad que la “innovación” es el factor de crecimiento de la economía capitalista, y que el progreso técnico es la variable endógena en los modelos de desarrollo económico. En ese sentido, el sistema y las unidades económicas de producción mantendrán una situación de equilibrio hasta que un empresario creativo desarrolle con éxito una nueva combinación productiva.

La “innovación” implica la introducción de nuevos bienes y servicios. Las empresas deben adaptarse a los cambios en las demandas de los consumidores y a las nuevas fuentes de competencia, deben además saber que sus bienes o servicios no se venderán siempre, o por lo menos no se venderán como solían venderse, pues nuevos competidores introducen nueva tecnología, nuevos bienes, nuevos servicios y nuevas formas de prestar los mismos servicios que prestan otras empresas. La “innovación” produce desequilibrio, hay progreso económico y le otorga a la empresa innovadora un poder de mercado temporal (monopolio) que le reportará beneficios extraordinarios, hasta que la “imitación” de las otras empresas restablezca el equilibrio. Lo expuesto obliga a una conclusión lógica: “una empresa debe innovar-imitar o de lo contrario morirá”.

Siguiendo a este autor, se pueden definir las fases del proceso de cambio tecnológico de la siguiente forma:

Invención: Creación o descubrimiento de un nuevo producto o de un nuevo proceso de producción para un producto o servicio ya existente.

Innovación: Poner en práctica inventos previos de cualquier naturaleza o aplicación de la invención en sectores industriales, comerciales o de servicios.

Imitación: Generalización de la innovación o desarrollo de la misma modificando aspectos no sustanciales que llevan a generar productos, procesos o servicios parecidos de carácter sustitutivo.

En este proceso de cambio tecnológico (invención, innovación, imitación), Schumpeter sitúa al empresario como función principal y característica del progreso técnico que genera el desarrollo económico y los avances de la sociedad; y en definitiva, para entender su función plantea dos caminos: a) considerar su función característica como organizador de la actividad económica y motor de desarrollo económico, b) analizar la naturaleza y fuente de sus ganancias. Integrando ambos caminos, el empresario innovador de Schumpeter puede conceptualizarse a partir de los siguientes aspectos:

La palabra empresario puede definir su función, aunque más que la palabra, hay que reconocer su acción característica y singular, ya que esa función puede explicarse también por otras palabras como innovador, líder, dirigente de los negocios, etc..

La función empresarial pura es difícil encontrarla en la realidad, pues suele vincularse con el rol de capitalista o propietario.

Los empresarios son capaces de hacer cosas que no son de curso ordinario en la rutina de los negocios, por ello su función en la sociedad se encuadra también dentro del concepto de liderazgo y proceso innovativo, pudiendo ser ejercida no solamente por una persona física, sino también por instituciones u organizaciones con personalidad jurídica.

Al empresario le corresponde una utilidad o beneficio, como renta residual de la economía, una vez que ha retribuido a todos los factores productivos, la que viene a representar la retribución por su función directiva y por generar el progreso técnico en el sistema económico, una vez que ha cobrado su salario como profesional. En el caso en que se verifique en una misma persona la figura del capitalista y la del empresario, se unen la remuneración del capital (dividendos – intereses) y la renta residual o beneficio del empresario.

Cabe destacar finalmente que, el planteamiento de esta teoría difiere de la del “empresario riesgo” en el sentido de que no es el riesgo la causa de los beneficios del empresario, ya que en este enfoque el empresario no soportaría su  costo, sino que el mismo recae sobre la figura del propietario o del capitalista; debiendo buscarse la causa de los beneficios en la innovación y en el progreso tecnológico.

 

2.8. La teoría del “empresario como sujeto responsable de decisiones”

En este enfoque teórico, se considera al economista estadounidense Herbert A. Simon (1957)[20] como el que ha efectuado la aportación más importante sobre la concepción del “empresario decisor” . A él le siguieron las aportaciones de R. M. Cyert y J.C. March  (1992) y las de J.K. Galbraith (1969)[21].

La aportación de Simon, incluida en su teoría del “comportamiento administrativo” o de las “decisiones administrativas” de la organización, se relaciona con el análisis de la función directiva del sujeto decisor (hombre administrativo); mientras que las de sus seguidores (Cyert,  March, 1992 y Galbraith,1969), conocida por la “tecnoestructura” o grupo de directivos (managers) que ejercen poder y dirigen los negocios, particularmente de las grandes empresas.

La función directiva y decisoria caracteriza al empresario de este tiempo, dado las características de la empresa actual, sobre todo las de grandes dimensiones, en las que se verifica la separación de la propiedad y el control o la administración, surgiendo la concepción del empresario “control o tomador de decisiones”.

En el enfoque del empresario como “sujeto decisor”, al igual que ocurrió con su teoría sobre la empresa, Simon (1957) se centra en la existencia de los siguientes supuestos:

El empresario se comporta como “hombre administrativo”, que actúa como sujeto decisor ante el principio de la racionalidad humana limitada. La racionalidad exige un conocimiento y una anticipación completa de las consecuencias que siguen a cada elección. Sin embargo, en la realidad este conocimiento es parcial y limitado.

El empresario desarrolla un modelo de comportamiento cercano a un “sistema estímulo-respuesta”. Los estímulos de la decisión son controlados para lograr objetivos más elevados y las decisiones individuales pueden integrarse en un plan concreto.

La decisión no es tarea de un solo individuo, sino que es más un proceso compuesto y complejo que debe sustentarse en el concepto de la planificación, en el que intervienen multitud de factores y de partícipes.

El empresario como “sujeto decisor” se apoya en una relación de autoridad frente a la consecución de objetivos múltiples, jerarquía que racionaliza la función directiva.

En suma este enfoque parte del conocimiento real y práctico del empresario como decisor ante un mundo económico complejo, en el que su fundamento como directivo está tanto en su conocimiento como en su experiencia y sentido común.

Para el economista canadiense Galbraith (1969),  el fundamento del empresario radica en la “anatomía del poder económico”([22], el que ha ido pasando de las personas y la propiedad de las organizaciones  a las empresas  como categoría económica característica; es decir, se hace necesario identificar quien tiene el poder en las mismas para poder comprender el papel del empresario como experto en la dirección y en la toma de decisiones económicas. Este autor señala que el “talento” tiene que conseguir aplicarse a la finalidad común; para ello hay que utilizar como institución de poder a la organización; pero dada su complejidad, dicho talento no es facultad que pueda desempeñarse por un solo individuo, sino que se ejercita a través de un grupo o comité: la tecnoestructura. En este sentido, lo que representa al empresario es su fuerza directora, el “management”, su capacidad para dirigir los negocios por medio de un grupo general decisorio, en el que destaca la inteligencia como guía o como cerebro de la empresa, siendo su papel la elaboración de decisiones (elite dirigente compuesta por técnicos, ejecutivos, especialistas, científicos, etc. que aportan su conocimiento). A este grupo Galbraith lo define como tecnoestructura, al frene de la cual existe un poder visible: presidente, ejecutivo, director general, o consejo de administración.

 

2.9. La teoría del empresario como “función de liderazgo”

A raíz de la crisis industrial de los años setenta, el rol principal que se le está asignando al empresario es el de líder y estratega. En esta línea teórica destacan, entre otras, las aportaciones de W. G. Bennis y E. H. Schein (1965)[[23].

La función del liderazgo, como guía de un grupo humano, como visionario y definidor de la misión de la organización, se presenta en este enfoque como la justificación de la función empresarial para desarrollar la cultura y adaptar la empresa a su entorno competitivo. En este sentido, se puede afirmar que, en el sistema capitalista, el empresario representa la función directiva o configura técnicamente el sistema de dirección de la empresa, y probablemente sea el concepto de liderazgo lo que está sirviendo para definir el papel primordial del empresario en los momentos actuales, y para entender mejor esta posición de liderazgo, es necesario ampliar la concepción actual de la función directiva. En este sentido Mintzberg (1983)[24] describe la función del dirigente del sistema empresa diferenciandodiez roles  desempeñados por el directivo, y que agrupa en tres grandes categorías según afecten a las relaciones interpersonales, al procesamiento de informaciones, o a la toma de decisiones:

  • Roles interpersonales: 1. Cabeza visible, 2. Líder, 3. Enlace.
  • Roles informativos: 4. Monitor, 5 Difusor, 6. Portavoz.
  • Roles de decisión: 7. Empresario, 8. Gestor de anomalías, 9. Asignador de recursos (gestor), 10. Negociador.

Lo expuesto permite ver cómo la figura del empresario ha atravesado una serie de etapas en la forma de comprender su función directiva. Resumiendo ese cambio podriamos decir que ha pasado de verse como el rol de un gestor o administrador (de un comercio) a ser líder de una organización que crea valor en procesos de innovación destructiva (Schumpeter) que imponen actuar como estratega en en entornos de alta incertidumbre y riesgo.

 

Intento de sistematización

Existen varios enfoques desde los que se plantea, a nivel teórico, la función, el rol, la conducta etc. del empresario. Evidentemente, dada la complejidad del sistema organizado que él debe conducir, es lógico que también la consideración del "empresario" sea también algo que sólo puede clarificarse al nivel de un estudio multi-disciplinar: recurriendo a la sociología, la psicología social, o la teoría de la organización. Pero aquí tropezamos con la enorme pluralidad de enfoques dentro de esas mismas disciplinas, con "estilos de pensamiento" muy diversos, que van desde un positivismo extremo o un conductivismo materialista hasta formas casi metafísicas de comprender la realidad. Realmente no hay teoría científica que no presuponga, tácita o explícitamente, una concepción filosófica de la realidad. Y esto también se refleja en la forma de comprender este tema.

Como una forma de acercarse al campo, reduciendo su complejidad, se indica la distinción entre el macro-enfoque y el micro-enfoque.

a) Planteamientos de tipo "macro-enfoque"

En esta modalidad de planteamiento sobre lo esencial del rol y función empresarial se quiere incluir toda una serie de aspectos y procesos, incluso aquellos que caen fuera del ámbito de influencia del empresario. Existen tres variantes más importantes de este planteamiento:

a1) El planteamiento situacional:

Está orientado al entorno y a los factores externos que condicionan o posibilitan la capacidad empresarial de forma positiva o negativa.

Destaca aquí el factor de institucional, valores, costumbres y hábitos culturales, es decir, lo que configura el marco o escena en que puede desarrollarse el empresario. También actúa como factor social el entorno del grupo social más próximo (amigos, ámbito de estudios, parientes, colegas en clubs etc.).

a2) El planteamiento financiero:

Aquí se destaca el proceso de adquisición del capital base, por ejemplo, en "capital-riesgo". Es claro que la planificación del "negocio" a realizar es esencial en toda actividad empresarial. Muchos de los cursos de las escuelas de negocios se han centrado en esta dimensión financiera de la empresa.

a3) El planteamiento sobre los efectos de la "eliminación" o "desplazamiento" de ciertos factores ambientales

Se basa en la idea de que un grupo social elimina o despeja del camino factores que obstaculizarían el camino a la aventura empresarial. Puede darse así una eliminación de regulaciones o barreras estatales, o también políticas que redirigen la actividad económica hacia otros campos. También es posible un influjo de factores culturales, como cuando la Cristianda prohibía el "préstamo" de dinero, lo que ciertamente fomentó la actividad de los primeros "banqueros" judíos. Barreras religiosas, étnicas, o de sexo pueden suoner así impedimentos a la actividad empresarial, o redireccionamiento de tales capacidades a determinados campos. Finalmente, también las fases coyunturales de crecimiento o recesión pueden influir sobre la actividad empresarial.

b) El planteamiento micro

En estos enfoque se dirige la atención a los elementos individuales. Es el tipo de planteamiento más difundido en las escuelas de origen angloamericano, con un claro sesgo por la atención a factores psicosociales o de psicología de la personalidad. Se estudian así creatividad, capacidad de toma de decisiones etc. Pero también se atiende al entorno psicosocial de la familia o pareja.

En los trabajos sobre la "estrategia" de empresas es corriente este planteamiento - unido a la concepción del empresario como conductor-lider de un ejército que es su empresa y que debe competir con los adversarios.

Escuelas dentro de este planteamiento

a) Escuela orientada a la psicología de la personalidad "empresarial"

Ante el interés por conocer las "características" comunes a los emprendedores con éxito, en este planteamiento se ha procurado identificar esos rasgos: capacidad de realizar, creatividad, determinación, conocimientos técnicos, son algunos de ellos.

También se ha estudiado el influjo de la educación y desarrollo familiar.

b) Escuela orientada al estudio de los elementos situacionales

Aquí se investigan las fuentes de ideas, o de su desarrollo, en factores entorno. Se analiza el papel de la creatividad y de la capacidad de percepción de oportunidades en el mercado - la busca de "nichos" de mercado.

c) Escuela orientada a la estrategia

En esta dirección se investiga el proceso de planificación hasta desarrollos con éxito. En general, las formulaciones estratégicas trabajan con el "apalancamiento" (leveraging) de un elemento aislado: personal supercompetente, producto único, recursos exclusivos, mercado únido.

4. Enfoques procesuales

En general, este enfoque se centra en el punto de partida del emprender empresarial (start-up of a venture). Hoy, el enfoque se centra en los llamados "procesos de negocio" (Business Process)  y requiere un planteamiento multi-disciplinar. Se intenta así integrar aspectos individuales utilizando diversos modelos.

Por ejemplo, en el planteamiento de la evaluación de oportunidades (Ronstadt 1984) se identifican factores relevantes cuantitativa, cualitativa, estratégica, y éticamente para: empresario, empresa-riesgo, entorno. Los resultados del estudio se comparan con las fases primera, mediana y final de la carrera del emrpesario.

En el planteamiento multidimensional se acentúa la complejidad del sistema en su entorno.

En este enfoque se ha visto que hay tres variables críticas:

a) individual

b) riesgo compartido

c) entorno

 

Funciones del Empresario según la teoría economica

En la teoria de la economia se distingue hoy entre cuatro tipos de emprendedores, según la función dominante. Y asimismo, según dichas funciones resultan exigencias a las competencias del empresario emprendedor.

a)    Función de “rutina”: de asignación de recursos o factores de producción de valor (en racionalidad económica)

b)    Función de „Arbitrage“ o Función de coordinación en los mercados

c)     Función de innovación or Función de recombinación de recursos (o factores de producción de valor)

d)    Función de Evolución o Funciones de desarrollo de competencias para la acción.

Estas funciones suministran un cuadro conceptual que posibilita caracterizar distintos tipos de emprendedor en los distintos sistemas parciales de la sociedad (política, economia, religión, ciencia y tecnologia…).

Y a cada uno de los enfoques o modos de observar la realidad de esas acciones del emprendedor responde una distinta àlógica del emprender (en distintos horizontes de observación teórica y también en distintas formas de observación de ls relaciones entre esos sistemas organizados y el entorno).

a) El empresario rutinario es el que responde a la concepción neoclásica de la teoría económica, es decir, es un “homo oeconomicus, que se acomoda a las limitaciones legales, financieras, económicas. Entre sus tareas centrales destacan el optimizar la asignación de recursos y maximizar los beneficios. La finalidad de este comportamiento es el mantenimiento del Status Quo. Este tipo de empresario contribuye a asegurar un futuro estable.

b) Por el contrario, la función de Dagegen basiert die Arbitrage auf der Tauschlogik. Der Arbitrageur konzentriert sich auf Differenzen: Er deckt bestehende allokative Diskrepanzen auf oder verwirklicht Bewertungsunterschiede39. Basis der Arbitrage ist das Wahrnehmen und Nutzen von Chancen, beispielsweise von Preisunterschieden, Wissen, knappen Ressourcen. Das heißt, es geht um das Aufdecken von bereits bestehenden Dingen und deren optimaler Allokation. Innovationen lassen sich durch diesen Prozess nicht schaffen, bzw. laufen dem Arbitrageprozess zuwider: Die Konsequenz der Arbitrage ist das Anpassen an Preise und Ausnutzen von Unterschieden. Dadurch entfällt letztlich die in den Preisunterschieden enthaltene Information und bei Unterschiedslosigkeit des Angebots kann das Verhalten der Markteilnehmer vorausgesetzt werden. Ganz gegensätzlich verhalten sich Innovatoren: Sie verändern Prozesse, Daten, Preise und führen so wieder zu den für den Arbitrageur grundlegenden Bewertungsdiskrepanzen.

Zusammenfassend lässt sich festhalten, dass die Input- und die Tauschlogik Gleichgewicht, Routine und Wachstum favorisieren. Dagegen fördern die Innovations- und Evolutionslogik Neukombination, Transformation und Kompetenzentfaltung.

Die „Entwicklungslogik“ analysiert das Unternehmertum als Träger einer innovativen Funktion. Ein innovatorischer Unternehmer zeichnet sich durch eine neuartige Rekombination der volkswirtschaftlich gegebenen Mengen an Produktionsfaktoren aus40. Dabei kann sich die Neuheit auf die Technik, das Produkt, den Markt, die Organisation oder die Beschaffungswege beziehen, wobei der Mehrwert durch die qualitative Neukombination entsteht41. Nach Schumpeter wird so die neoklassische Input-Output-Logik entkoppelt; der nicht durch Input stimulierte Unternehmer muss Entwicklungsprozesse autopoietisch42 erfassen. Dabei entstehen Schwierigkeiten bei dem Verlassen des sicheren Terrains durch die Nicht-Anwendbarkeit von routinierten one-best-way Erfahrungen. Das Bekannte muss aufgegeben werden. Zusätzlich stoßen Veränderungen immer wieder auf Widerstände. Der Innovationsunternehmer wird bei der Neukombination gegebener Mittel irgendwann an Effizienz- und Effektivitätsmaxima stoßen und keinen Nutzenzuwachs mehr generieren können. Um weitere Innovationen hervorbringen zu können wird er evolvieren und den Übergang von Innovations- zum Evolutionsunternehmer schaffen müssen.43

Die Evolutionslogik analysiert die Entfaltung von Fähigkeits- und Reflexionspotentialen. Evolutorische Unternehmer entwickeln autopoietisch die Kompetenzen zur Erfüllung der unternehmerischen Funktionen (Allokation, Koordination und Entwicklung). Dabei sind Evolution und Innovation, Arbitrage und Routine durch Lernen verknüpft. Die Kompetenzen der Vorstufen werden jeweils eingeschlossen. Der für das evolutorische Lernen charakteristische Erwerb von Fähigkeiten geht über das reine Fachwissen hinaus44. Rassidakis versteht darunter eine Steigerung der eigenen Komplexität, die in einer Verbesserung der eigenen Fähigkeiten resultiert45. Es kann als Lernen zu Lernen bezeichnet werden. Grundlegende Vorraussetzung dafür ist, dass die unternehmerische Fähigkeit zur Innovation nicht genetisch determiniert, sondern erlernbar, trainierbar ist.

[1] Röpke, J. (2002a), S. 8

[1] Röpke, J. (2002a), S. 8f.

[1] Vgl. dazu ausführlich Röpke, J. (2002b), S. 3, S. 242, S. 175

[1] Röpke, J. (2002b), S. 73f.

[1] Nach Schumpeter kann ein Unternehmer nicht gleichzeitig allokations- und innovationseffizient arbeiten, da Innovationen zeitweise die Effizienz einschränken. Das heißt es besteht ein Konflikt zwischen Optimieren und Innovieren, der sich mit den Schlagwörtern Effizienz vs. Effektivität zusammenfassen lässt.

36 Röpke, J. (2002a), S. 9

37 Autopoiese, aus dem griechischen Wörtern auto (=selbst) und poiein (=schaffen, erzeugen) kann mit Eigenerschaffung oder Selbsterschaffung übersetzt werden. Vgl. Rassidakis, P. (2001) S. 1

38 Rassidakis, P. (2001), S. 81

[1] Röpke, J. (2002b), S. 87

[1] Rassidakis, P. (2001), S. 1

[1] Röpke, J. (2002b), S. 89

[1] Röpke, J. (2002a), S. 2

[1] Röpke, J (2002b), S. 261ff.

[1] Rassidakis, P. (2001), S. 27 ff., Röpke, J. (2002b), S. 273 ff.

[1] Röpke, J. (2002b), S. 275

[1] Röpke, J. (1998), S. 149; (2002b), S. 289

[1] Unternehmer operieren auf verschiedenen Ebenen des Lernens, die jeweilige Ebene ist durch seine Funktion festgelegt.

[1] Röpke, J. (2002b), S. 66

[1] Röpke, J. (1998), S.15f.

[1] Röpke, J. (1998), S. 16

 

 

 

5. El lado obscuro de la actividad empresarial

La ambivalencia implicada en la posición del responsable superior de una firma se manifiesta no sólo en sus oportunidades creativas, sino también en los aspectos negativos que una actividad decisional puede ocasionar.

* Necesidad de control: El empresario no afronta el riesgo como un jugador, sino intenta reducir márgenes de incertidumbre y posibilidades de fracaso. Para ello intenta controlar su destino. Pero la obsesión por el control puede conducir a una superestructuración - burocratización.

* Recelos, desconfianza: al anticipar desarrollos que otros verán demasiado tarde, el emprendedor puede llegar a centrarse en cosas triviales, perder el sentido de la realidad, y distorsionar su propia lógica de la acción.

* Deseo de éxito: en el mismo deseo de triunfar hay un germen insano: el peligro de sobreponer lo individual al éxito del sistema.

* Optimismo externo: puede llegar a distorsionar la percepción de  riesgos, hechos y conducir a la ilógica conclusión de que todo terminará, automáticamente, bien.

* Estrés: provocado por la soledad, dedicación exclusiva al negocio, problemas con los colaboradores u otros, y necesidad de triunfar.

 

6. "Intra-Empresario" ("Intrapreneurship")

Pinchot (1985)([25] ha acuñado el término 'intrapreneur' (contrapuesto al de 'enterpreneur') para designar aquella actividad ejercida en el interior de una firma donde los individuos más innovadores (intrapreneurs) funcionan de forma similar a la descrita por Schumpeter en el empresario innovador: lideran la introducción de nuevas ideas para aprovechar ventajas de competitividad y beneficios para el sistema en que trabajan.([26]

En los últimos años, muchas corporaciones han trabajado para aprovechar este dinamismo y capacidades individuales en favor de la innovación y del éxito empresarial institucionalizando esta forma de actividad. Muchas veces esto ha supuesto lanzar empresas de capital riesgo (como filiales, o con alianzas estables a la firma madre o nodriza). Es evidente que tal reconfiguración implica el cambio, radical, de formas habituales de organización.

En una línea similar se trabaja hoy sobre las "competencias clave" (core competences) en la llamada "empresa como sistema de conocimientos" con empleados considerados como "knowledge workers" (Ver tema: Conocimientos y Empresa).

Al planificar una estrategia se pueden dar los siguientes pasos:

1) Configuración del horizonte se sentido de la actividad empresarial. Visión de la innovación. Partiendo del hecho de que la actividad del emprender resulta de la creatividad de los participantes en el sistema, es preciso que éstos conozcan bien y comprendan el sentido de la visión. Debe empezarse por una "visión participada". Eso implica a su vez identificar objetivos de las estrategias empresariales, y también identificar qué programas podrán conducir a su realización.

2) Selección de una estrategia interna para promover la innovación entre los empleados, como elemento clave en todo el proceso.

3) Organizar "equipos emprendedores" ("venture teams"). Se trataría aquí de equipos autogestionados, "fractales", orientados a altos rendimientos (como deportistas entrenados para la Olimpiada). Y aquí se debe recordar que la "intra-empresariedad" es muchas veces más eficaz que esperar que el propietario tenga tales iniciativas. En la empresa moderna centrada en el conocimiento, es básica esta promoción interna mediante estos equipos - institucionalizados quizá en "joint-venture" configurando una firma nueva.[27]

 

Estrategias empresariales

 

El planteamiento sobre el "proceso" de la actividad empresarial

La mayoría de los casos de las 'estrategias estructurales' se refieren a la implementación de una concepción empresarial evolucionista o revolucionaria sobre el nexo de la firma a su entorno en una nueva firma. Ésta no está pues ligada a cargas del pasado ni sujeta a estrechos moldes en la forma de concebir y configurar su trabajo. Así pueden empezar a explotar oportunidades innovadoras: Bill Gates en Microsoft con los programas para Pcs, Fred Smith en Federal Express (una mensajería modelo que ha recibido incluso el Malcolm Baldridge Quality Award - el Nobel de la Calidad en América) aprovechó las ventajas de una logística racional para competir con el servicio estatal de correos, etc. Ruth Owades en Calyx y Corolla supo aprovechar las ventas por correspondencia - ignorando ciertas reglas convencionales que impedían cooperar con los competidores. Para crear estas estrategias de partida son precisos varios factores:

Auto-Conocimiento

etc 

 


LO EMPRESARIAL

(Ver Picot et al. 1996)

La crítica de la interpretación de la teoría neoclásica del equilibrio se centra en la forma de haber abstraído y reducido los elementos y factores considerados como esenciales en la praxis dejando fuera de su campo de observación la dimensión informacional y comunicacional, el dinamismo innovador y el factor "management" - u "organización".

Junto a estos "olvidos" se critica en el modelo su presunción de que el mecanismo de precios en el mercado es el único factor realmente activo en la configuración del sistema económico.

 

---------------------------------------------------------

 

¿ Qué es lo que realmente asignamos al predicar que un colectivo humano es una "empresa"?

¿El contrario a la empresa es el "mercado"?

¿El sistema económico autopoiético se compone sólo de pagos y cobros, etc. es decir de un perpetuum mobile de operaciones financieras, o abarca otros factores como dominio, confianza ....?

No hay sistemas pero tenemos que pensar en sistemas...

 

Sistema económico:

(desde el observador y sus filtros...)

Visión restringida: no existe otra magnitud relevante que la operación con dinero (Dinero es Medium), técnicamente el sistema funciona para optimizar esos flujos....

fuerza, energía motriz sobre los agentes de decisión económica: maximizar beneficios

propios (según A. Smith), o "satisfacer necesidades" a cambio de-

Pero las necesidades serían factor del entorno, que en acoplamiento estructural suponen un elemento informacional a elaborar ...(en visión sistema cerrado )

o son parte del "sistema de creación de valor" (visión ampliada: en el fondo Smith quería también crear semejante valor: bienestar de todos...)

 

Condiciones-reglas constitutivas y reglas de ejercicio:

competencia libre, cumplir los contratos (pacta sunt servanda)...

 

Tipos de necesidades

1) de bienes elementales, de reproducción y mantenimiento humano. Bienes de subsistencia: gestión en el Oikos-nomos - o de servicios elementales

2) de bienes de intercambio superfluo: el mercado crea la necesidad... el sistema de pagos por dinero se ha diferenciado, existen concentraciones de dinero que permiten satisfacer tales lujos... o de servicios extra

3) de bienes de inversión o de producción de nuevos bienes... energía, materiales elaboradas o servicios especiales: trabajo especializado...

Las necesidades de los bienes 1) y 2) dependen del "gusto" (componentes subjetivas, influíbles cultural y comunicacionalmente...) del consumidor

La función de utilidad por gusto .... la función de utilidad por técnica activada ...

 

El influjo del mercado sobre técnica y gusto transforma así necesidades indeterminadas en demanda determinada económicamente - de forma parecida como la decisión transforma peligros en riesgos (o posibilidades positivas en oportunidades).

 

 

factor originario: existencia de

factor transformante: "decisión"

horizonte observación:  sistema propio en relación al futuro

peligro

riesgo

horizonte observación: relación sistemas = propio y de mercado

necesidades

Demanda

 

El mercado se constituye por  "observación" sobre "posibilidades de acción" o por parte del comprador, o por parte del vendedor.

Un sistema se auto-configura adjudicándose un marco de referencia, un campo de sentido, en que las acciones de sus miembros pueden obtener también la orientación y sentido que posibilita que los resultados de esas acciones contribuyan a la actividad del sistema total.


Anexo

 

Estatuto jurídico del empresario: Empresario individual, Sociedad Civil y Comunidad de Bienes

 

En: González Barriga, J.R. (2001): "Estatuto jurídico del empresario: Empresario individual, Sociedad Civil y Comunidad de Bienes", [en línea] 5campus.com, Derecho Mercantil <http://www.5campus.com/leccion/der014>

1.- Empresario individual:

Nuestro Código de Comercio, promulgado en el ya bastante lejano año de 1.885, no recoge los conceptos propiamente dichos de EMPRESA, EMPRESARIO INDIVIDUAL Y SOCIEDADES MERCANTILES, por cuanto que dicho Código responde a la necesidad de regular las relaciones comerciales de aquella época.

Es por ello por lo que se hablaba entonces de “COMERCIANTES” (los antiguos “mercaderes”): “los que, teniendo capacidad legal para ejercer el comercio, se dedican a él habitualmente”. En contraposición a la figura de las “COMPAÑÍAS MERCANTILES”, que hoy conocemos como “sociedades mercantiles” y que son objeto de estudio en otra lección.

Con el transcurso del tiempo el concepto “COMERCIO” ha quedado obsoleto y hoy día, más de un siglo después, se utiliza mayoritariamente el concepto “EMPRESA”. Aunque, bien es cierto, que al seguir vigente el Código de Comercio de 1.885 ambos conceptos conviven actualmente en el Derecho.

Hoy día, por tanto, podemos definir la figura del EMPRESARIO INDIVIDUAL como “aquella persona física que disponiendo de la capacidad legal necesaria ejerce de forma habitual y por cuenta propia una actividad empresarial”.   Figura que hoy día se conoce coloquialmente como el “autónomo”, en referencia al régimen especial de la Seguridad Social en el que se encuentran encuadrados los empresarios individuales.

Mientras que por EMPRESA debemos entender “el acto de organización de los elementos necesarios para la producción de un bien o para la prestación de un servicio”.

En consecuencia se destacan tres elementos esenciales que configuran el concepto de EMPRESARIO INDIVIDUAL:

Capacidad legal (libre disposición de los bienes),

Ejercicio habitual de la actividad empresarial, y

Ejercicio de la actividad empresarial en nombre propio.

A continuación vamos a analizar cada uno de esos tres elementos esenciales.

a) En cuanto a la CAPACIDAD LEGAL nos estamos refiriendo a capacidad de obrar y, por tanto, debemos diferenciar entre:

- Capacidad jurídica, la que tienen las personas desde el momento en que existen como tales (las personas físicas cuando nacen y las personas jurídicas cuando se constituyen),

- Capacidad de obrar, la que tienen las personas a las que la Ley les permite realizar por sí mismas negocios jurídicos.

Las personas físicas, por regla general, consiguen la capacidad de obrar cuando alcanzan la mayoría de edad (18 años en el Derecho Común español).

No obstante, en ocasiones la Ley establece ciertas limitaciones a la capacidad de obrar:

- Incapacidades, son los supuestos de personas que judicialmente han sido declaradas incapaces para disponer de sus bienes y que, por tanto, no disponen de capacidad de obrar.

- Prohibiciones, que afectan a las personas que, si bien son capaces, la Ley les prohíbe el ejercicio de actividades mercantiles.

- Incompatibilidades, son prohibiciones de dedicarse al ejercicio de actividades mercantiles impuestas a determinadas personas por razón de su cargo, estado o profesión.

Como excepción a la capacidad legal, también hay que señalar que el Código de Comercio hay ocasiones en que permite ser empresario a personas que no disponen de capacidad de obrar. En concreto se permite que “los menores de 18 años y los incapacitados” puedan continuar, por medio de sus tutores, las actividades empresariales recibidas por herencia o donación.

La justificación de esta postura permisiva radica en el principio de conservación y continuidad de los establecimientos y empresas.

b)  En cuanto al EJERCICIO HABITUAL DE LA ACTIVIDAD EMPRESARIAL hay que significar que un acto mercantil aislado no presupone dicho ejercicio habitual.

Para poder hablar de ejercicio habitual se precisan la concurrencia de dos requisitos:

· una realización reiterada de actos mercantiles, y

· la publicidad por cualquier medio de dicha realización.

Hoy día sería suficiente con el alta en el Impuesto sobre Actividades Económicas, I.A.E.

c) - En cuanto al EJERCICIO DE LA ACTIVIDAD EMPRESARIAL POR CUENTA PROPIA, su principal característica en la asunción del riesgo de dicha actividad.

Asumir el riesgo de la actividad empresarial supone una doble vertiente:

- el cumplimiento de las obligaciones inherentes a tal actividad (obligaciones mercantiles, civiles, administrativas, fiscales, laborales y contables), y

- la responsabilidad económica por las posibles deudas contraídas en el ejercicio de tal actividad.

Precisamente el hecho de que la responsabilidad  del empresario individual por las deudas contraídas alcance a todo su patrimonio individual y, en ocasiones, al patrimonio común de su matrimonio (régimen económico matrimonial de sociedad de gananciales) es la causa principal de que muchos empresarios constituyan la forma jurídica de una sociedad mercantil para el ejercicio de sus actividades mercantiles.

RESUMEN:

Como ya hemos comentado en la presentación, el colectivo de empresarios individuales y profesionales liberales supone más de un 20 % de la población ocupada.

Estas cifras reflejan el importante cambio cultural que se está reflejando en nuestro panorama económico y empresarial. Ya que cada vez son más las personas que prefieren romper con los moldes del trabajo por cuenta ajena y deciden emprender por su cuenta una actividad empresarial.

Esperemos que esta Lección, junto con la Lección de “Sociedades Mercantiles. Clases”, contribuya a aportar unas modestas nociones jurídicas para todo aquel emprendedor o emprendedora que visite esta web.

BIBLIOGRAFÍA.

Fuente: José Ramón González Barriga jrgoba@teleline.es

Texto:  http://ciberconta.unizar.es/LECCION/der014/100.HTM

 

Manuales:

M. BROSETA PONT: Manual de Derecho Mercantil,  Madrid, 1.994

J. GARRIGUES: Curso de Derecho Mercantil Madrid, 1.994

F. SÁNCHEZ CALERO: Instituciones de Derecho Mercantil Madrid, 1.998

R. URIA: Derecho Mercantil  Madrid, 1.998

F. VICENT CHULIÁ

F. VICENT CHULIÁ: Compendio crítico de Derecho Mercantil Barcelona, 1.990

Legislación:

Código de Comercio.

Código Civil. Das deutsche Umsatzsteuergesetz stellt folgende Anforderungen zur Klassifikation als Unternehmer (im Sinne des § 2 Abs. 1 UStG, vereinfacht):

 

 

Unternehmer ist, wer eine nachhaltige Tätigkeit zur Erzielung von Einnahmen, auch wenn die Absicht, Gewinn zu erzielen fehlt, selbständig ausübt.

ist, wer schließt im Gegensatz zum BGB nicht nur rechtfähige Personen mit ein (natürliche u. juristische Personen sowie Personengesellschaften), sondern auch nichtrechtsfähige wie z.B. eine Erbengemeinschaft deren Rechtsfähigkeit noch nicht bestätigt ist.

nachhaltig impliziert die Wiederholungsabsicht(jmd. der seine Briefmarkensammlung einzeln über 2 Jahre verteilt verkauft, ist kein Unternehmer, weil er, wenn alle verkauft sind, aufhört. Kauft er jedoch gezielt Briefmarken um seine Sammlung zu komplettieren und somit ihren Wert beim Verkauf zu steigern, handelt es sich um einen Unternehmer).

ohne Gewinnerzielungsabsicht (im Gegensatz zum EStG).

Hingegen die Kriterien im Einkommensteuergesetz (§ 15 Abs. 2):

Eine selbständige, nachhaltige Betätigung

mit der Absicht Gewinn zu erzielen

Beteiligung am allgemeinen wirtschaftlichen Verkehr

(gilt für natürliche und juristische Personen sowie Personengesellschaften)

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[1] Véase Diccionario de la Real Academia Española en: Nuevo Espasa Ilustrado (2001); Diccionario Enciclopédico. Espasa. Madrid

[2] Perkin, H.(1992): The enterprise culture in historical perspective: birth, life, death - and resurrection?, en: Heelan, P./Morris, P.(eds.): The values of the enterprise culture. London: Routledge, pp. 36-60.

[3] Hoselitz (1950), pp. 194-195, 198 y 200-205; Redlich (1949);  Aymard (1991), pp. 791-795 y Mathias (1991), pp. 29-31. El escolástico San Antonio de Florencia distinguía entre la industria del hombre de negocios y la labor del obrero. George Ramsay (1800-1871) empleó la palabra master en vez de entrepreneur. En Alemania el término utilizado desde finales del siglo XVIII para designar a un empresario es el de untermehmer, Schumpeter (1994) pp. 618-620. La acepción francesa es la que ha pasado al italiano, véase Aymard (1991), y al castellano (el Diccionario Casares define al empresario como “Persona que por concesión o por contrato ejecuta  una obra o un servicio público”).

[4] Pinchot, G. (1985): Intraprenering. New York: Harper & Row. Este bestseller difundió el concepto y despertó el interés por este tema.

[5] Stevens, Paul (1996): Artículo "Entrepreneurship"; en la Enciclopedia de Management de Routledge, pp. 1224 ss.

[6] Véase R. Cantillon (1950); Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general, Fondo de Cultura Económica, México (primera versión en inglés de 1730).

[7] Véase Juan Bautista Say (1830); Tours complet d’éconmie politique, Paris.

[8] Véase Mill, J.S. (1951); Principios de Economía Política, F.C.E. (traducción de la edición en inglés hecha por W. Ashley en 1909, la original data de 1848). México.

 

[9] Hoselitz (1950), pp. 208 y 214; Mathias (1991), pp. 38-39; Aymard (1991), pp. 797-798; y Santos Redondo (1997), pp. 24-26

[10] Knight (1921), p. 25.

[11] Véase Adam Smith (1958); Naturaleza y causa de la riqueza de las naciones, Fondo de Cultura Económica, México. (primera versión en inglés de 1776).

[12] Antes que Smith, los fisiócratas habían llevado a cabo una identificación similar, Santos Redondo (1997), pp. 31-32.

[13] Véase González, M.J. (1995); “La empresa en la historia del pensamiento económico”, en LLORDE (comp.),  pp.15-28

[14] Véase Kirzner (1979); Perception, Opportunity, and Profit. Studies in the Theory of Entrepreneurship.

[15]Véase  Blaug (1986), “Entrepreneurship Before and After Shumpeter”, p.221.

[16] Santos Redondo (1997), pp. 38-39 y 43. subraya este autor que a pesar de la obsesión de Smith por diferenciarse de Mandeville, el autor de la fábula de las abejas subtitulada “vicios privados, virtudes públicas”, las diferencias eran sólo de grado, ibidem, pp. 40-42.

[17] Economista de EE.UU., representante de la denominada escuela marginalista americana, dirigió la revista “Political Science Quarterly. Sus obras fueron: Distribución de la riqueza (1899) y Fundamentos de teoría económica (1907).

[18] Los entrecomillados de Marshall proceden de Torrero Mañas (1996), pp. 425-426.

[19] Ver Schumpeter, J.A. (1963); Teoría del desenvolvimiento económico, Fondo de Cultura Económica, México (primera versión en alemán de 1911). J.A. Schumpeter (1968); capitalismo, socialismo y democracia, Aguilar, Madrid (primera versión en inglés de 1942).

[20] Véase H. A. Simon (1964); El comportamiento administrativo, Aguilar. Madrid (primera versión en inglés de 1947).

[21] Véase R.M. Cyert y J. C. March (1965) ; Teoría de las decisiones económicas en la empresa, Herrero Hermanos, México (primera versión en inglés de 1963). J.K. Galbraith (1969); El nuevo estado industrial, Ariel, Barcelona (primera versión en inglés de 1967).

[22] Véase J. K. Galbraith (1984); La anatomía del poder, Plaza y Janés, Barcelona (primera versión en inglés de 1983).

[23] Véase W. G. Bennis y E. H. Schein (1965); Personal and Organizational Change Through Group Mtethods, John Wiley, Nueva York.  W. G. Bennis (1983); “ The artform of leadership”, en S. Srivastva: The Excutive Mind, Josey-Bass, San Francisco. E. H. Schein (1988); La cultura empresarial y el liderazgo, Plaza y Janés, Barcelona (primera versión en inglés de 1985).

[24] Véase H. Mintzberg (1983); La naturaleza del trabajo directivo, Ariel, Barcelona (primera versión en inglés de 1973).

[25] Pinchott, G. (1985): Intrapreneuring. New York: Harper & Row.

[26] Frontiers of Entrepreneurship Research (1981-95): Wellesley, Mass: Babson College (serie de 15 volúmenes de estudios empíricos sobre el tema del intrapreneur.

Gartner, W. (1990): What are we talking about when we talk about entrepreneurship?, en: Journal of Business Venturing 5/1: pp. 15-28.

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[27] Timmons, J. (1993): New Venture Creation. Homewood, Ill.: Irwin.